Jueves, 30 Abril 2026
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Con una inversión de unos 80 millones de dólares se construirá en la ciudad de Buenos Aires el Centro Argentino de Protonterapia (Cearp), basado en técnicas de radioterapia que ofrecerá tratamientos avanzados para el cáncer "nunca antes disponibles en el país", destacó uno de los responsables del proyecto.

El Cearp, cuyo pleno funcionamiento se estima para 2022, será construido en terrenos pertenecientes a la Universidad de Buenos Aires (UBA), vecinos al Instituto de Oncología Ángel H. Roffo, cercano también a la Fundación Centro de Diagnóstico Nuclear (FCDN), "formando así un 'polo' oncológico integral de avanzada para la lucha contra el cáncer", describió Gustavo Santa Cruz, gerente de Investigación y Desarrollo en Aplicaciones Nucleares a la Salud de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), a Télam.

El anuncio se realizará en el marco del Primer Workshop Argentino de Protonterapia (WArP2019), que se extenderá desde hoy hasta el 19 de julio, en la Facultad de Odontología de la UBA.

"La relevancia de este centro radica en poder ofrecer a la gente tratamientos avanzados contra el cáncer nunca antes disponibles en el país y en Sudamérica

En este congreso, organizado conjuntamente por la CNEA, la UBA, el Hospital Garrahan y la empresa Invap, especialistas de todo el mundo expondrán sobre las temáticas asociadas al tratamiento del cáncer pediátrico y de adultos.

"La relevancia de este centro radica en poder ofrecer a la gente tratamientos avanzados para el cáncer nunca antes disponibles en el país y en Sudamérica, un centro integral para la investigación clínica, científica, el desarrollo tecnológico y la formación de recursos humanos", precisó Santa Cruz.

En esta línea sostuvo que la "protonterapia se considera la forma más avanzada de radioterapia que utiliza haces de protones para irradiar tumores".

En tanto el rector de la UBA, Alberto Barbieri destacó que "es indudable el gran impacto nacional y regional del centro en lo que concierne a salud pública". Y enfatizó: "En nuestros hospitales, estamos preparando médicos y especialistas para el futuro. La UBA no sólo tiene el Instituto de cáncer más importante del país, el Instituto de Oncología Ángel Roffo, referente en la Argentina y en Latinoamérica; ahora con este centro de alta complejidad tendrá un nuevo espacio de investigación y de preparación para sus médicos donde incrementar las residencias físico-médicas para seguir fortaleciendo la práctica y la investigación en esta área tan sensible para la salud de nuestra población".

"Desde el punto de vista científico, la protonterapia vendrá a sumarse a los temas de investigación en terapia con partículas que lleva a cabo la CNEA, como la Terapia por Captura Neutrónica en Boro (BNCT), desarrollo innovador que la CNEA promueve desde hace varios años para el tratamiento del cáncer con reactores nucleares", subrayó Santa Cruz.

Y sobre las características del centro, destacó que "contará con casi 8000 metros cuadrados de superficie" y que "una vez concluido, será el primero en su tipo de Sudamérica".

Dijo que allí se "podrán tratar pacientes con patologías de difícil o imposible resolución con otras metodologías, como es el caso de tumores situados próximos a zonas críticas del organismo o para tumores pediátricos".

"Para 2022 se estima estar con toda la capacidad operativa, tiempo en el que también se deberá incluir la capacitación y formación de los profesionales especialistas en protonterapia

"Se estima que podrán ser tratados alrededor de 300 pacientes anuales por sala de protonterapia, lo que significa que cuando ambas salas estén operativas el número anual de pacientes que se beneficiarán estarán cerca de los 600 por año", remarcó.

En relación con la infraestructura, el directivo contó que el Cerp tendrá el área de protonterapia propiamente dicha, que comprende la máquina productora de los protones (ciclotrón), las tres líneas de conducción del haz hasta dos salas clínicas y la sala del laboratorio de investigación y desarrollo, dos equipos de radioterapia con rayos X de altas energías de última generación, equipos de imágenes, zona de admisión y gestión de los pacientes, laboratorios para investigación, oficinas y otras áreas convencionales.

Sobre la instancia de construcción del centro, el especialista indicó que ya se "ha presentado la documentación correspondiente ante el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para la obtención de la habilitación y permisos para el inicio de la construcción, estimando que estas autorizaciones se otorgarán en breve".

"Para el 2022 se estima estar con toda la capacidad operativa, tiempo en el que también se deberá incluir la capacitación y formación de los profesionales especialistas en protonterapia (físicos, técnicos, médicos, enfermeras y otros) en centros del mundo", describió.

Especificó que "el proyecto ha sido financiado hasta ahora con recursos públicos, estimándose que el total de la inversión a realizar es de alrededor de 80 millones de dólares".

Fuente: infobae.com

La empresa argentina Sero Electric proyecta comercializar en el país unos 500 citycars eléctricos al año, tras haber recibido esta semana la Licencia de Configuración de Modelo que autoriza la circulación en la vía pública de sus vehículos, y para lo cual desarrollará una red de comercialización en las principales ciudades del país.

 

Así lo anticipó el director del proyecto Sero Electric, Pablo Naya, luego de que el Ministerio de Producción otorgó la categoría vehicular L6 que homologa tres modelos 100% eléctricos, dos de carga y uno de pasajeros, paso necesario para la autorización a circular en calles y avenidas.

 

Con esta homologación, el vehículo es el primero de fabricación nacional en conseguir la habilitación para su patentamiento y circulación en la vía pública.

 

"Se trata de un vehículo netamente urbano que no puede circular por rutas ni autopistas pero que resulta ideal para el tránsito en ciudades", explicó Naya a Télam, en referencia a los modelos que hasta hoy circulaban en fábricas, aeropuertos, barrios privados y en zonas peatonales.

 

A parte de la habilitación, la empresa proyecta comercializar unas 500 unidades al año de sus citycars eléctricos, para lo cual ya trabaja "en desarrollar los procesos productivos para alcanzar calidad y escala de producción", que permitan responder a una nueva demanda.

 

La expansión productiva también debe contemplar los proyectos de exportaciones a países de Europa, Uruguay y Chile.

 

Los vehículos eléctricos tienen un peso inferior a 450 kilos, cuentan con un rendimiento promedio de 65 kilómetros y su recarga es sencilla ya que se puede enchufar a una toma eléctrica doméstica a 220V.

 

Como todo vehículo eléctrico, el corazón tecnológico está dado por el almacenamiento eléctrico, respecto de lo cual Naya confirmó que la comercialización al público contará con una oferta de batería de gel y otra de litio, que aunque más costosa le brinda mayor autonomía.

 

La salida al mercado de las nuevas unidades se realizará a través de una red de entre 10 y 15 distribuidores que abarquen las ciudades más grandes del país, agregó Naya.

 

El proyecto nació en 2015, y en 2017 trasladó sus operaciones del partido de La Matanza a una fábrica de 2.000 metros cuadrados y una capacidad de producción de 50 unidades mensuales, que construyó en el Parque Industrial Tecnológico Aeronáutico en Morón.

 

A fines de abril, el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, visitó las nuevas instalaciones, donde destacó que se trata de "la primera empresa argentina que produce vehículos eléctricos en serie, y que se convirtió en un ejemplo de innovación en el país".

 

Los autos son elaborados con materiales reciclables y una integración de 85% en autopartes nacionales, además de otros componentes específicos importados de China e Italia.

 

Fuente: Télam

La criptomoneda de la red social enciende las alarmas en los bancos centrales de todo el mundo.

Hace tiempo que Facebook perdió la confianza del mundo. Hace tiempo que quiere ser un país. La empresa de Mark Zuckerberg trata de conectar dos vértices que se repelen como cargas magnéticas de distinto signo. Pero lo que la física niega lo sustituye la ambición, que es igual de inmensa que un océano sin orilla. La red social persigue convertirse en una nación rica, superpoblada, con cerca de 2.400 millones de usuarios (sumando WhatsApp, Instagram y Facebook Messenger) que habiten su tierra digital. Una geografía conectada 24 horas diarias que transforme una torrentera de billones de datos en riadas de dinero; una nueva superpotencia surgida de la tecnología no de la geopolítica del hombre.

Zuckerberg despertó hace 18 meses con ese sueño. Desde entonces, en la sede central de la compañía, en Menlo Park, California, un equipo ha trabajado en secreto en recrear la identidad económica y social de un país: su divisa. El resultado es la forja de libra. Una criptomoneda que la red social planea lanzar en 2020 respaldada por 27 empresas, entre ellas Visa, Mastercard y Uber, y que puede ser un caballo de Troya geoestratégico y financiero. Si (porque esta historia se escribe en condicional) los 2.400 millones de usuarios de la plataforma utilizaran esta ciberdivisa para comprar y enviar dinero (como se hace en PayPal o WeChat) se podría convertir en la mayor entidad financiera del planeta. Si cada ahorrador occidental destinara una décima parte de sus fondos a libra, valdría dos billones de dólares. La alborada de un coloso —y su potencial desestabilizador— en el mercado de bonos. “Esta divisa son palabras mayores y hay que manejarse en terrenos de una gran cautela”, advierte Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros Internacionales (AFI). “Es como si un Estado nuevo, y poderoso, emitiese una moneda que estuviera entre las diez más importantes del mundo”. Una divisa que además guarda la capacidad de rendir la soberanía monetaria de naciones débiles.

La criptomoneda de Facebook y sus socios oculta dentro un “tic-tac” que supera los límites de la economía. Porque, hasta ahora, la forma en la que se estructura el dinero y los pagos eran función exclusiva de las instituciones democráticas no de las grandes tecnológicas. Estos días, los reguladores se preguntan si las viejas herramientas de política económica servirán para controlar a estos gigantes. Usurpadas las funciones, se inflaman las luces rojas. “Todos los bancos centrales del mundo se opondrán a libra y Mark Zuckerberg, quien tiene una riqueza neta de 73.600 millones de dólares, puede arriesgarse a hacerlo. Sin embargo cuenta con amplias posibilidades de salir perdiendo”, reflexiona Guillermo de la Dehesa, presidente honorario del Centre for Economic Policy Research (CEPR) de Londres. De momento, se extiende la cautela de la que advertía Ontiveros. El Bundesbank alerta del “retorno al Salvaje Oeste dentro del sistema monetario” y el Banco de Inglaterra se aproxima “con una mente abierta pero no con una puerta abierta”. Una desconfianza que impregna a los propios dueños. “Me preocupa que libra le haga a la industria financiera lo que Facebook le hizo a la privacidad y al debate público”, alerta Jonas Kron, vicepresidente sénior de la firma de inversión Trillium Asset Management, que tiene unas 53.000 acciones de la red social.

Otra vez la tecnología en el siglo XXI como parte del problema, no de la solución; otra vez Facebook dará explicaciones en el Congreso estadounidense. El próximo 17 de julio, a petición de la demócrata Maxine Waters, presidenta del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, probablemente, el director ejecutivo de libra, David Marcus, contará un relato que se podría leer así:

— ¿Por qué han creado libra?, quizá pregunte Waters.

— Queremos emponderar a 1.700 millones de adultos en el mundo que no tienen acceso a servicios bancarios —, responderá la empresa.

— ¿Por qué debemos de confiar en Facebook? Le recuerdo el escándalo de Cambridge Analytica.

— Hemos reforzado los controles y la criptomoneda está respaldada por medios de pago (PayPal, Visa, Mastercard) con una experiencia de décadas en seguridad digital.

Este podría ser el arranque del interrogatorio. Pero la aceptación de la divisa será una batalla y Facebook lo sabía. Hay pistas. En enero fichaba al ex viceprimer ministro del Reino Unido, Nick Clegg, como responsable de Asuntos Globales y Comunicación y, según Financial Times, en septiembre se incorporará Edward Bowles, procedente del banco inglés Standard Chartered, para lidiar con los problemas regulatorios en Europa. Zuckerberg anticipaba la tormenta. Pero sobre todo la fragilidad que la tecnología ha provocado en muchas instituciones financieras. “Las grandes plataformas como Facebook, Google y Amazon lo que buscan es quitarle negocio a los bancos, al igual que Alibaba en China. Libra es la primera andanada”, prevé Kenneth Rogoff, ex economista jefe del FMI.

Volatilidad

Porque la moneda de Zuckerberg, el “Mark”, como irónicamente propone llamarla Steve Forbes, editor de Forbes Media, está bien acuñada. No es un “bitcoin”. Es lo que se denomina una stablecoin. La respalda una cesta de monedas “tradicionales” y bonos. Con esta arquitectura se evita la volatilidad de las criptodivisas. Y, al ser de código abierto, cualquiera (pensemos en Amazon) puede construir aplicaciones sobre ella. Todo con un afán: controlar los dos billones de dólares que mueven las transferencias en el planeta. Facebook quiere enviar dinero al coste de un WhatsApp. “Probablemente empezará cobrando pequeñas tarifas por las transacciones a las empresas”, aventura Joaquín Robles, analista del bróker XTB. De momento, los consumidores podrían ahorrar 25.000 millones de dólares en comisiones. A cambio, eso sí, de entregar más datos y confiar en una compañía que demasiadas veces ha sido indigna de ello. Ni Fausto accedería a arder así en el infierno. “Libra necesita convencer de que no irrumpirá en los bancos centrales del mundo, de que no está refinando aún más su captura masiva de datos, de que no es un nuevo canal para el lavado de dinero”, desgrana Kevin Werbach, profesor de la escuela de negocios Wharton y referencia en tecnología digital. Desde luego, si la plataforma persigue recuperar la confianza (esencia de los servicios bancarios, el comercio y las relaciones humanas) de la sociedad lanzando libra tendrá que justificar sus contrasentidos. “Las promesas de Facebook de dar la bienvenida a la responsabilidad y la regulación suenan huecas. Solo hay que pensar en la decisión de fijar la sede [Libra Association] de la criptomoneda en Suiza: la peor jurisdicción secreta del mundo. En términos de transparencia es igual que abrir un café vegano dentro de un matadero”, compara Alex Cobham, director ejecutivo de Tax Justice Network, un grupo activista experto en fiscalidad.

La desconfianza es la auténtica moneda que maneja Facebook. Dentro de sus 27 socios no hay ningún banco. ¿Por qué? La plataforma se aproximó, cuenta The New York Times, a grandes firmas de inversión incluido Goldman Sachs, JP Morgan Chase y Fidelity pero rechazaron participar, en parte por los problemas regulatorios y quizá porque la aventura anda concurrida. “JP Morgan está preparando su propia moneda y 13 de los mayores bancos del mundo lanzarán sus stablecoins el próximo año. ¿Confiaremos más en Facebook que en los bancos?”, se pregunta Giles Alston, analista de la consultora británica Oxford Analytica.

El viaje de Zuckerberg atravesará densos bancales de niebla. Elusión fiscal, lavado de dinero, privacidad, preocupaciones regulatorias o la posibilidad de que —matiza Standard & Poor’s— libra sea percibida como un pseudo depósito bancario. Incluso el tiempo le vuelve la espalda. El consorcio global Swift, líder mundial de servicios seguros de mensajería financiera, recuerda Meng Liu, experto de Forrester Research, “tardó más de 40 años en construir una red de 11.000 bancos que aplicara su solución”.

Pero Facebook carece de la virtud de la paciencia. Su antiguo lema “Move fast and break things” revela su relación con la sociedad y las horas. Escarmentada, muy pocos defenderán “al actor más terriblemente irresponsable del panorama tecnológico”, califica Enrique Dans, profesor del IE. Entonces, qué quedará tras tanto estrépito de porcelana rota. Los reguladores probablemente frenarán la entrada de libra en los créditos hipotecarios, los préstamos, la compraventa de acciones. “Sin embargo, la amenaza al negocio de las transferencias ya está ahí”, puntualiza Ontiveros. Un peligro que ensaya sus fronteras. “La divisa funciona bien como medio de pago pero no es un riesgo para el dólar. Porque detrás está el peso del contribuyente estadounidense y el mayor poder militar del mundo”, defiende Miguel Otero Iglesias, investigador principal del Real Instituto Elcano. Una batalla que ni Zuckerberg se atrevería a dar.

Publicado hoy en El País

Autor: Miguel Ángel García Vega

Whatsapp, Instagram y Facebook experimentan hoy fallas en sus sistemas que impiden la descarga de algunos tipos de archivos, según reportaron cientos de usuarios desde distintos países.

En ninguna de las tres plataformas -todas propiedad de Facebook- se pueden descargar audios, fotos ni videos, aunque sí se pueden subir y, en el caso del servicio de mensajería, enviar. En tanto, en la aplicación de chat se puede enviar texto plano sin inconvenientes.

Los reportes comenzaron a escalar en cantidad cerca de las 11 de este miércoles, según describe en su web Downdetector, un sitio de monitoreo en tiempo real de redes y plataformas.

Por el momento las empresas no informaron sobre los motivos de los desperfectos, que se experimentan en países tan variados como Canadá, Estados Unidos, Singapur, Rumania, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Italia, Malasia y Argentina, entre otros.

 

Fuente: Télam