Viernes, 01 Mayo 2026
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El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, pidió "diálogo" en Venezuela para evitar un "desastre" en el país caribeño, que atraviesa una fuerte crisis política y económica. Las declaraciones de Guterres se producen después de que el líder de la Asamblea Nacional Juan Guaidó se autoproclamara presidente interino del país gobernado por el chavista Nicolás Maduro.

"Lo que esperamos es que el diálogo sea posible y evitar una escalada que nos llevaría a un tipo de conflicto que podría ser un desastre para el pueblo de Venezuela y para la región", dijo el jefe de la ONU en el Foro Económico de Davos, Suiza.

"Los gobiernos soberanos tienen la posibilidad de decidir lo que quieran. Lo que nos preocupa en la situación de Venezuela es el sufrimiento del pueblo", afirmó.

El miércoles fue un día marcado por el recrudecimiento de la tensión y la violencia en Venezuela, con multitudinarias marchas tanto en contra como a favor del régimen chavista que terminaron con al menos 16 muertos, decenas de heridos por la represión y con detenidos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Guterres evitó pronunciarse sobre la autoproclamación de Guaidó y pidió una investigación "transparente e independiente" sobre la violencia en las protestas, que según datos de la CIDH terminaron con al menos 16 muertos.

Por útimo, llamó a "disminuir las tensiones" en Venezuela y pidió que haya "un diálogo político inclusivo y creíble, con pleno respeto al Estado de Derecho y los Derechos Humanos".


Fuente: datachaco.com

La cantidad de muertos por la explosión ocurrida el viernes pasado en un oleoducto en la localidad mexicana de Tlahuelilpán ascendió a 96, informó el gobierno del estado Hidalgo, mientras otras 48 personas permanecían hoy hospitalizadas.

 

El Ejército y la Policía de Hidalgo tuvieron que ampliar la zona acordonada para impedir que los familiares merodearan por el lugar en busca de las personas desaparecidas tras el siniestro.

 

Por su parte, el presidente Andrés López Obrador, denunció anoche que el lunes se registraron ataques en la mayoría de los oleoductos del país provocando fugas peligrosas, si bien nadie resultó herido.

 

El mandatario anunció un refuerzo de la custodia de las instalaciones petroleras y un Plan de Desarrollo y Bienestar dotado de una suma equivalente a unos 177 millones de dólares para las comunidades por donde pasan los oleoductos, consignaron medios locales y la agencia de noticias DPA.

 

Explicó que el objetivo apunta a que sus habitantes no saqueen las tuberías para conseguir combustible.

 

"Todo esto se fue originado por el abandono al pueblo y la corrupción generados por los anteriores gobiernos, que se dedicaron a robar y saquear y le dieron la espalda a los más desprotegidos", sostuvo el gobernante.

 

Desde la tragedia, ya se registraron otras dos nuevas fugas de combustible cerca de Tlahuelilpán.

 

Personal de la petrolea estatal Pemex, el Ejército y la Policía Federal atendieron la fuga y ambas ya están controladas.

 

Fuente: Télam

"Un tema que genera mucha atención en la iglesia", recalcó Gisotti, quien aseguró que el papa "no tiene programado un encuentro con víctimas" de abusos durante su estadía en el istmo.

La mayoría de los jóvenes peregrinos se inscribieron para participar en las distintas actividades de la JMJ, entre ellas un viacrucis el viernes 25 y una vigilia al aire libre el sábado 26 en el Campo San Juan Pablo II.

SIN DANIEL ORTEGA NI NICOLÁS MADURO

Al menos siete mandatarios tienen previsto acudir a la última misa el domingo que dará el papa Francisco en la JMJ.

Entre los presidentes que han confirmado figuran Jimmy Morales (Guatemala), Juan Orlando Hernández (Honduras), Salvador Sánchez Cerén (El Salvador), Carlos Alvarado (Costa Rica), Iván Duque (Colombia) y Marcelo Rebelo de Sousa (Portugal), además del anfitrión, Juan Carlos Varela.

Brillan por su ausencia los mandatarios de Nicaragua, Daniel Ortega, y Venezuela, Nicolás Maduro, países cercanos que atraviesan graves crisis políticas y económicas y con los que la iglesia católica mantiene relaciones complejas.

Según fuentes religiosas, más de 5.000 peregrinos viajarán de Nicaragua a Panamá, mientras la jerarquía de la Iglesia nicaragüense sigue tratando de mediar sin éxito entre el gobierno y la oposición.

La misa final se realizará en las afueras de la capital panameña, donde se ha levantado una gigantesca tarima para que a lo largo de casi 3 kilómetros los asistentes puedan seguir la intervención del pontífice.

Un gigantesco mural contra la xenofobia y el racismo, en forma de vitral, pintado por un grupo de artistas, decorará el altar.

La JMJ, el Woodstock de los católicos como suele ser llamado, fue creada por Juan Pablo II en 1986.

Unos 471 cubanos, todo un récord, asistirán al encuentro, así como jóvenes franceses y polacos, quienes llegarán en veleros fletados especialmente.

El papa programó también para el sábado una visita a la Casa Hogar El Buen Samaritano durante la cual conversará con unos 15 pacientes con VIH y sida.

Con ese gesto el pontífice latinoamericano vuelve a tocar uno de los temas tabú para la iglesia y que generó muchas polémicas durante el pasado pontificado de Benedicto XVI (2005-2013).

Francisco reconoció en el 2015 que el uso del preservativo como método para prevenir el sida genera "perplejidad" entre los católicos y considera que lo importante por ahora es que el enfermo pueda acceder a los cuidados necesarios.

La gran "fiesta" de la juventud católica latinoamericana costará 54 millones de dólares, en parte aportados por patrocinadores y donantes.

La organización del evento constituyó un reto para ese pequeño país, conocido por el Canal que une al océano Atlántico con el Pacífico, ya que cuenta con una población de sólo 4 millones de habitantes, la gran mayoría católica.


Fuente: diariochaco.com


Los "chalecos amarillos" celebran este sábado su octava jornada de manifestaciones para dar un nuevo impulso al movimiento y desafiar al gobierno, que denuncia un intento de "insurrección" y reclama la vuelta al orden.
  
Será la primera movilización de 2019, pese a las concesiones del Ejecutivo, que se prepara para debatir las reivindicaciones del movimiento a mediados de enero.
  
En París se prevén dos actos principales: una marcha y una concentración en los Campos Elíseos, punto fuerte de las movilizaciones de los anteriores sábados.
  
A primeras horas de la mañana, unas 15 furgonetas de las fuerzas de seguridad estaban estacionadas en la conocida avenida, cerca del Arco del Triunfo, pero había pocos manifestantes, constató la AFP.
  
Fue cerca de esa famosa avenida parisina donde Eric Drouet, figura controvertida del movimiento, fue arrestado el miércoles por la noche. Estuvo detenido una decena de horas, lo que generó indignación en la oposición y los "chalecos amarillos", que denunciaron una detención "política" y prometieron "no rendirse".
  
Algunos "chalecos amarillos" pidieron al defensor del pueblo que abra una investigación por "vulneración de la libertad".
 
Nueva estrategia
 
Este "acto VIII" de la movilización constituirá una prueba para el movimiento de protesta, que lleva mes y medio desafiando al Ejecutivo, si bien en las últimas semanas parece haber perdido fuelle.
 
En la última manifestación, el 29 de diciembre, se registraron 12.000 manifestantes en todo el país, según el ministerio de Interior.
  
Esa institución había censado 38.600 el 22 de diciembre y 282.000 el 17 de noviembre, durante el acto fundador del movimiento, que surgió contra el alza del precio de los carburantes, antes de defender reivindicaciones más amplias, relativas a la fiscalidad o al derecho a un referéndum de iniciativas ciudadanas.
  
Debilitado por esta protesta inédita, el jefe del Estado, Emmanuel Macron, anunció el 10 de diciembre una serie de medidas - como el aumento de 100 euros del salario mínimo- y prometió, en un discurso el 31 de diciembre, una vuelta al "orden republicano".
 
Pero las voces críticas distan mucho de acallarse.
  
"La ira se transformará en odio si usted continúa en su pedestal, usted y los que son como usted, considerando al pueblo como mendigos, desdentados, gente que no es nada", advirtió el colectivo de los "chalecos amarillos" llamado "Francia en cólera" en una carta abierta dirigida al presidente y divulgada el jueves por la noche.
  
Frente a esta determinación, el Gobierno endureció el tono.
  
"[El movimiento], para quienes sigan movilizándose, se ha convertido en un acto de agitadores que quieren la insurrección y, en el fondo, derrocar al gobierno", consideró el viernes Benjamin Griveaux, portavoz del Gobierno.
  
El ministro de Interior, Christophe Castaner, instó a los prefectos a seguir evacuando, echando mano de la fuerza si es necesario, el "centenar de puntos de concentración" que continúa habiendo en las carreteras francesas.
  
Para tratar de esquivar a las fuerzas de seguridad, algunos "chalecos amarillos" parecen plantear una nueva estrategia basada en la discreción.
  
Así, "Francia en cólera" sugirió a sus simpatizantes que se quiten los chalecos fluorescentes el sábado para "presentarse en las calles (...) como los meros ciudadanos que son".
  
Desde el inicio del movimiento, más de 1.500 personas resultaron heridas, 53 de ellas de gravedad, entre los manifestantes, y casi 1.100 entre las fuerzas de seguridad.
 
Además, diez personas han muerto, principalmente en accidentes al margen del bloqueo de carreteras.

Fuente: diariochaco.com