Viernes, 01 Mayo 2026
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El presidente interino venezolano designado por el Parlamento, Juan Guaidó, pidió hoy apoyo a los trabajadores estatales y anunció planes para convocar un paro escalonado en la administración pública, a fin de redoblar la presión sobre Nicolás Maduro, cuyo gobierno ha mantenido silencio sobre su desafiante regreso a Venezuela.

 

Guaidó dijo que varios oficiales de policía participaron de una reunión que mantuvo hoy con líderes de sindicatos del sector público, que dependen de los fuertes subsidios que les da el gobierno de Maduro, que los controla, para poder operar en un país que sufre de una brutal hiperinflación y de escasez de alimentos y medicamentos.

 

"Producto de esta reunión, vamos a construir las capacidades para no seguir colaborando con la dictadura", señaló en rueda de prensa en Caracas.

 

Agregó que los trabajadores públicos deben estar preparados para un paro, aunque no puso fechas y aclaró que la prioridad es trabajar por una ley que proteja los derechos de los estatales.

 

"Vamos hacia un paro escalonado en la administración pública, definitivamente, propuesto por los sindicatos", dijo Guaidó, un día después de regresar a Venezuela tras mantener en secreto su ruta y la fecha de retorno, por temor a que fuera arrestado por las autoridades, informó EFE.

 

Asimismo, el joven dirigente, reconocido como presidente legítimo de Venezuela por más de 50 países, anunció que evaluaba realizar "muy pronto" una gira por países de Europa para redoblar su campaña para hacer ingresar ayuda humanitaria a Venezuela, desplazar a Maduro del poder e iniciar una transición mediante elecciones libres.

 

Guaidó dijo que, desde mañana, el Parlamento que él preside y está controlado por el antichavismo sostendrá reuniones con las más grandes centrales de trabajadores, que agrupan más de 600 sindicatos, para coordinar acciones que se irán comunicando progresivamente.

 

"Sabemos que van a empezar las amenazas, la persecución", dijo Guaidó, tras criticar que el país tenga hoy "indicadores de guerra" como una contracción del PBI de más del 50 % y una inflación que en 2018 superó los 2.000.000 %.

 

Maduro, en el poder desde 2013, ganó con holgura la reelección en mayo pasado, en unos comicios tachados de fraudulentos entre otras razones por la imposibilidad de competir que tuvieron sus principales contendientes.

 

Por ello, Guaidó juró como mandatario interino en enero pasado para encabezar varias acciones con el fin de cesar la usurpación que considera hace Maduro de la Presidencia, para lo que cuenta con el respaldo de medio centenar de naciones, entre ellas Argentina.

 

El líder del antichavismo se reunió hoy con sindicalistas de la Cancillería, la estatal eléctrica Corpoelec, compañías telefónicas y petroleras; instancias todas bajo el control del chavismo gobernante.

 

Además, realizó entre el 22 de febrero y ayer una gira por Colombia, Brasil, Paraguay, Argentina y Ecuador.

 

Ayer arribó a Caracas por el aeropuerto internacional Simón Bolívar (Maiquetía) y fue recibido por una multitud que temía que lo encarcelaran, pues burló una prohibición de salida del país que le dictó la Justicia, que solo reconoce a Maduro como mandatario, por estar incurso en una investigación por su jura como presidente.

 

Estados Unidos y otros países advirtieron a Maduro de no tomar medidas contra su adversario, y posiblemente el presidente haya temido que su arresto pudiera desencadenar más protestas callejeras.

 

Y aunque es probable la presencia de Guaido dé impulso al menos en el corto plazo a su campaña por un cambio político, Maduro ha demostrado que es capaz de resistir y que aún controla los principales órganos del Estado, incluyendo la lealtad clave de los oficiales del Ejército.

 

Fuente: Télam

La cumbre entre Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong Un, centrada en la desnuclearización, terminó abruptamente este jueves en Hanói sin un acuerdo porque según el presidente estadounidense Pyongyang quería el levantamiento de todas las sanciones.

   

El objetivo de la cumbre era concretar los resultados de su primera reunión histórica de junio en Singapur, pero Kim y Trump no lograron acordar la declaración conjunta inicialmente prevista.

   

"A veces hay que irse, y esta es una de esas veces", declaró a la prensa un Trump inusualmente pesimista al término de la reunión. "Básicamente ellos querían el levantamiento de todas las sanciones y nosotros no podíamos hacerlo".

   

El presidente estadounidense insistió sin embargo en que era "optimista de que los avances" logrados antes y durante la cumbre les dejaban "en posición de obtener un muy buen resultado" en el futuro. "Prefiero hacerlo bien que hacerlo rápido".

   

Trump dijo que Kim prometió no reanudar las pruebas de misiles balísticos o nucleares, pero precisó que por ahora no está prevista una tercera cumbre con el líder norcoreano, a pesar de la "cordialidad" que, según él, existe entre ambos.

   

"Simplemente nos caemos bien. Existe una cordialidad entre nosotros y espero que dure", afirmó el republicano.

 

"Fracaso importante"

 

El resultado de Hanói se quedó muy lejos de las expectativas previas a la reunión, tras una primera cumbre que según sus críticos fue formal y vaga en contenido.

   

"Es un fracaso importante", tuiteó Joe Cirincione, presidente de Ploughshares Fund, una fundación por la paz. Mostró el límite de las cumbres, agregó, "sin tiempo o personal suficiente" para trabajar en un acuerdo.

   

Los dos líderes abandonaron el hotel de Hanói donde se celebró la cumbre tras suspenderse la ceremonia pública de firma prevista y Trump adelantó dos horas su rueda de prensa, suscitando dudas sobre los avances logrados.

   

En el inicio de esta segunda jornada de conversaciones ya había dicho que no tenía prisa por alcanzar un acuerdo sobre el programa nuclear de Corea del Norte. Partió de Vietnam sin él.

   

La primera cumbre Trump-Kim en Singapur, hace 8 meses, concluyó con una vaga declaración sobre "la desnuclearización de la península norcoreana", pero sin compromisos concretos, y los analistas consideraban necesario que se lograran progresos en esta nueva cita.

   

Desde junio el desacuerdo entre los dos líderes sobre el significado de dicha declaración habían conducido a un estancamiento.

   

Kim aseguró este jueves estar dispuesto a eliminar sus armas nucleares. "Si no lo estuviera, no estaría aquí", respondió a un periodista cuando le preguntó al respecto.

   

Corea del Norte es objeto de numerosas sanciones debido a su programa nuclear, motivo también de un pico de tensiones en 2017, antes de lograrse una distensión.

   

Kim Jong Un había prometido en la capital vietnamita "lograr un gran resultado".

   

Entre las cuestiones que había sobre la mesa estaba la apertura de una oficina de intereses, lo que representaría un primer paso en la normalización de relaciones.

   

Al ser pregundato al respecto, Kim respondió: "Creo que es algo a lo que valdría la pena dar la bienvenida".

   

Kim respondió a una pregunta de un periodista extranjero, un gesto que se cree que no tiene precedentes para el líder de una nación en la que se controla cada uno de los aspectos de sus apariciones públicas.

 

"Mi amigo Kim Jong Un"

   

El mandatario estadounidense trabaja bajo presión en la cuestión del programa nuclear norcoreano, en la que sus predecesores fracasaron. Lograr avances diplomáticos le permitiría desviar la atención de lo que ocurre en Washington, donde su exabogado Michael Cohen pronunció un explosivo testimonio ante el Congreso.

   

Horas antes del encuentro, Trump volvió a prometer a su "amigo Kim Jong Un" un desarrollo económico espectacular si Corea del Norte renuncia a su arsenal nuclear, poniendo como ejemplo el caso de Vietnam, un país comunista que abrazó la economía de mercado y dejó atrás la confrontación con Estados Unidos.

   

"Vietnam progresa como pocos lugares en el mundo. Corea del Norte haría lo mismo -y muy rápidamente- si decidiera deshacerse de su arsenal nuclear", escribió Trump en Twitter, evocando un futuro "ESTUPENDO" para el hermético régimen, objeto actualmente de numerosas sanciones internacionales.

   

Trump ha recurrido durante meses al palo y la zanahoria con Corea del Norte, elogiando por un lado el potencial económico del país, mientras, por otro, se niega a aliviar las sanciones que lo ahogan.

   

Estados Unidos ha reclamado en numerosas ocasiones a Pyongyang que se deshaga de forma completa, verificable e irreversible de su arsenal nuclear.

   

Pero Corea del Norte entiende la desnuclearización en un sentido más amplio y pide el fin de las sanciones internacionales y lo que ella considera como amenazas estadounidenses: su presencia militar en Corea del Sur y en la región, en general.

 

 

Fuente: diariochaco.com

Los primeros tres camiones que salieron desde Colombia hacia Ureña, estado venezolano de Táchira, para llevar el cargamento de ayuda humanitaria fueron incendiados por la Policía Nacional Bolivariana (PNB). 

 

Así lo aseguró una periodista del diario caraqueño El Nacional que dijo haber comprobado que los vehículos que lideraban la caravana, con su carga de insumos médicos y alimentos, estaban completamente incinerados. 

 

Agentes de la PNB impidieron el ingreso de los camiones y de las personas hacia la localidad tachirense con bombas lacrimógenas y perdigones, lo que dejó al menos seis heridos.

 

La represión también se produjo en el puente internacional Simón Bolívar, en el que se contabilizan aproximadamente 15 lesionados.

 

Fuente: Télam

Militares venezolanos dispersaron este sábado con gases lacrimógenos y proyectiles de goma a decenas de personas que exigían cruzar hacia Colombia por un puente fronterizo de Ureña (Táchira, oeste), cuyo cierre fue ordenado por el gobierno venezolano para evitar al entrada de ayuda humanitaria.

   

"¡Queremos trabajar!", gritaba la multitud frente a un piquete de efectivos de la Guardia Nacional con equipos antimotines que bloqueaba el puente Francisco de Paula Santander, constató un equipo de la AFP.

   

El gobierno de Nicolás Maduro ordenó la noche del viernes el "cierre total" de los cuatro puentes que comunican al estado Táchira con el departamento colombiano de Norte de Santander, donde está la ciudad de Cúcuta, centro de acopio de ayuda enviada por Estados Unidos a solicitud del opositor venezolano Juan Guaidó.

   

La vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, justificó la medida en lo que definió como "amenazas" del gobierno de Colombia, que respalda el paso de ayuda gestionada por Guaidó, jefe del parlamento opositor reconocido como presidente interino de Venezuela por un cincuentena de países.

   

Guaidó fijó para este sábado el día para que la asistencia de alimentos y medicinas cruce "sí o sí" pese a la negativa de Maduro, que la considera una "excusa" para una invasión militar liderada por Estados Unidos.

   

 

Vecinos de Ureña pedían a los militares autorización para atravesar el paso peatonal, como hacen cotidianamente.

   

Tras momentos de tensión, el piquete militar avanzó y comenzó a disparar gases lacrimógenos, a lo que algunos respondieron con piedras.

   

Algunos también quemaron neumáticos, luego de que los efectivos militares desplegaron un vehículo con barricadas para impedir el paso.

   

"Yo tengo que pasar para cumplir mis ocho horitas de trabajo.

 

 

¿Qué pasa si no llego? Mi familia depende de mí", dijo a la AFP, antes de los disturbios, Unay Velasco, un joven de 24 años que hace servicios de limpieza en un supermercado en Cúcuta.

   

Unos 40.000 venezolanos cruzan a diario las fronteras tachirenses, según autoridades migratorias. La mayoría regresa a su país tras trabajar o comprar medicinas o productos escasos en su país.

   

Venezuela vive una grave crisis económica, con un sueldo mínimo que apenas equivale a unos 6 dólares, que ha forzado la emigración de unos 2,7 millones de personas desde 2015, según la ONU.

 

Fuente: Noticias Argentinas