Jueves, 15 Octubre 2026
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El Partido Socialista (PSOE) de Pedro Sánchez ganó hoy las elecciones generales de España con 29% de los votos, pero necesitará tejer alianzas para gobernar, mientras la irrupción de los ultraderechistas de Vox no alcanza para que la coalición de derecha le dispute el poder ante el desplome del conservador Partido Popular (PP). 

 

El presidente saliente es el claro vencedor de los comicios en los que el PSOE, con 122 diputados, casi dobla en número los escaños del PP, que con 16,7% de los votos obtenía 65 bancas, un retroceso histórico respecto a los 137 diputados que tenía el partido liderado por Pablo Casado.

 

Los liberales de Ciudadanos se situaron en el tercer lugar con 15% de los votos y 57 escaños, seguidos por Unidas Podemos, con 14 % de los votos y 42 diputados. 

En quito lugar irrumpía Vox, que con 10% de los votos y 24 diputados se convierte en el primer partido de ultraderecha en acceder en el Congreso de los Diputados español en casi 40 años. 

 

Con estos resultados, el PSOE deberá llegar a acuerdos con los izquierdistas de Podemos y otros partidos minoritarios para gobernar. Aún está en el aire si tendrán que pactar con los independentista catalanes, que obtienen 15 escaños. 

 

Por su parte, el frente de derecha formado por el PP, Ciudadanos y Vox sumó 148 diputados, con lo que se quedó lejos de alcanzar la mayoría absoluta situada en los 176 bancas. Los progresistas, PSOE y Unidos Podemos, los superan con 165 escaños. 

 

Los españoles votaron con una participación casi récord en las elecciones más disputadas y polarizadas del país, convulsionado en los últimos años por el conflicto secesionista de Cataluña.

 

Por su parte, en Argentina, el país extranjero con más españoles con cerca de 450 mil, solo fueron cerca de diez mil los inscriptos para votar, según informaron desde el Consulado de Buenos Aires. 

 

Fuente: Infobae

 


Los españoles acuden mañana a una cita decisiva con las urnas para decidir entre un gobierno progresista encabezado por el socialista Pedro Sánchez o un giro radical hacia la derecha, que amenaza con recuperar el poder de la mano del partido ultraderechista Vox.
 
La incertidumbre en torno al alcance del voto oculto a Vox, partido que emerge con fuerza al calor del conflicto secesionista de Cataluña y en sintonía con los movimientos de extrema derecha que recorren Europa, hace que los resultados sean más impredecibles que nunca.
 
Los sondeos internos de los partidos (está prohibido publicar encuestas desde la semana pasada), las advertencias de la prensa internacional, así como la muestra de fuerza -y exaltación nacionalista- del partido de Santiago Abascal, hacen temer que la derecha pueda sumar mayoría.
 
El presidente saliente, Pedro Sánchez, es el favorito a ganar pero tendría que formar un gobierno de coalición o buscar apoyos externos para su investidura, ya que su Partido Socialista (PSOE) se quedaría lejos del umbral de 175 escaños que marca la mayoría absoluta en un Congreso con 350 sillas.
 
Para mantenerse en el poder, Sánchez dijo que está dispuesto a "colaborar" con los progresistas de Unidas Podemos, que lidera Pablo Iglesias, aunque no sería suficiente y también tendría que recabar el apoyo de los secesionistas catalanes y nacionalistas vascos.
 
Es por eso que el candidato del PSOE cerró su campaña pidiendo una "mayoría clara" para "frenar a la derecha y los ultras" y "no tener que depender de los independentistas", debido a que, de lo contrario, la situación puede derivar en un bloqueo y la repetición de las elecciones.
 
En videoconferencia desde una cárcel de Madrid, donde espera la resolución el juicio por el fallido proceso de secesión de 2017, el líder de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Oriol Junqueras, dijo en el cierre de la campana que el PSOE "no es de fiar".
 
El mensaje iba dirigido a los suyos ya que días atrás también sostuvo que su partido no facilitaría "ni por acción ni por omisión", un gobierno de extrema derecha en España”.
 
La otra opción posible es que el bloque de la derecha formado por el conservador Partido Popular (PP), el liberal Ciudadanos y Vox alcance la mayoría absoluta.
 
Si bien las últimas encuestas publicadas habían alejado esa posibilidad, la diputa agresiva de todos los partidos por el voto de los indecisos, que se sitúa en el 40%, reavivó la esperanza de la derecha.
 
El líder del PP, Pablo Casado, encabeza el bloque de la derecha, pero ha visto cómo su hegemonía se veía amenazada tanto por el centro (Ciudadanos) como por la extrema derecha.
 
En un intento por no perder ese liderazgo, Casado abrió la puerta de un futuro gobierno de coalición a Vox en una jugada electoralista que le puede costar caro.
 
El partido ultra de Santiago Abascal fue la revelación en las elecciones regionales de Andalucía de diciembre al obtener 12 diputados, que fueron la llave para que el PP y Ciudadanos formaran un gobierno de coalición que relevó a los socialistas en el poder después de 36 años.
 
Sin embargo, la extrema derecha no entró en el Ejecutivo regional, algo que ahora Casado ofrece perdiendo de vista al electorado de centro derecha, que es donde se concentran los indecisos según los expertos.
 
Con este dato en mente, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, nunca mencionó a Vox y, por el contrario, se centró en la caza del votante socialista que se opone a que Sánchez haga gestos a favor de los independentistas.
 
Los socialistas y Ciudadanos podrían sumar mayoría para formar una coalición bipartidista, pero sus diferencias respecto a la crisis catalana hacen que sea prácticamente imposible que lleguen a un acuerdo.
 
Sanchez dijo esta semana que no tiene en mente pactar con Ciudadanos, después de que Rivera insistió públicamente en que nunca pactaría con él, tras acusarlo de ser cómplice de los que "quieren liquidar España".
 
El líder socialista, en cambio, sostuvo que no tendrá ningún problema de acordar con Unidas Podemos, al tiempo que Iglesias advertía que su partido es la única garantía de un gobierno progresista y de que Sánchez no termine cediendo a los mercados que presionarán para que pacte con Rivera.
 
La primera palabra -antes de las negociaciones -la tendrán los 36 millones de ciudadanos llamados a votar en medio de una agitación nacionalista que no tiene precedentes en la historia reciente del país.

Fuente: Télam

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) informó hoy que cuarenta y cinco niños murieron en los atentados registrados el domingo en Sri Lanka en iglesias y hoteles, cuya cifra total de muertos ascendió a 310 y cuya autoría asumió hoy el grupo islamista radical Estado Islámico (EI).
 
Un número similar de menores resultaron con heridas graves, informó en Ginebra el portavoz del organismo, Christophe Boulierac.
 
De los niños fallecidos, 27 se encontraban en la iglesia Katuwapitya en Negombo, a unos pocos kilómetros al norte de la capital Colombo, donde 10 niños fueron heridos.
 
En otra iglesia, en la localidad de Batticaloa, murieron otros trece niños, de los cuales el más pequeño tenía apenas 18 meses, explicó Boulierac.
 
Quince niños que se encontraban en ese mismo recinto religioso reciben ahora tratamiento en diversos hospitales, mientras que otros veinte fueron internados en el hospital central de Colombo, cuatro de ellos en el área de cuidados intensivos.
 
Unicef fue informada también de que otros cinco niños extranjeros perecieron, señaló Boulierac.
 
A esto se suma una cantidad todavía por determinar de niños que perdieron a uno o a sus dos padres.
 
Unicef está apoyando y financiando a las instituciones a cargo de la búsqueda de parientes cercanos o, en caso de que éstos no aparezcan, de estructuras de cuidado que puedan recibirlos.
 
"Condenamos esta violencia en los términos más duros posibles. Ningún niño debe experimentar una situación tan dolorosa ni debe haber padres que pierden a sus hijos en tan horribles circunstancias", declaró el vocero del organismo.
 
Fuente: Télam

Al menos 187 personas murieron, entre ellas 9 extranjeros, y unas 469 resultaron heridas hoy tras una serie de explosiones simultáneas en cuatro hoteles, un complejo residencial y tres iglesias donde numerosos fieles celebraban el domingo de Pascua.
 
El número de muertos asciende por ahora a 187, afirmó el portavoz de la Policía, Ruwan Gunasekara, mientras que varias fuentes hospitalarias elevaron la cifra total de heridos a 469.
 
Tras las ocho explosiones, el gobierno decretó el estado de emergencia y la policía impuso el toque de queda con efecto inmediato ante el temor a nuevos ataques, según informó la agencia de noticias EFE.
 
 
Las seis primeras explosiones ocurrieron de forma coordinada hacia las 8.45 hora local (las 00.15 en Argentina) en al menos tres hoteles de lujo en Colombo y también en una iglesia de la capital, otra en Katana, en el oeste del país, y la tercera en Batticaloa, en el este de la isla, explicó Gunasekara.
 
La séptima detonación, en la que hubo dos fallecidos, se registró horas más tarde en un pequeño hotel situado a unos 100 metros del zoo de Dehiwala, un suburbio ubicado a una decena de kilómetros al sur del centro de Colombo, en tanto que la octava y última, hasta el momento, tuvo lugar en un complejo de viviendas en la zona de Dermatagoda, también en la capital, sin que hayan trascendido más detalles.
 
Imágenes difundidas por los medios locales y en las redes sociales muestran la magnitud de la explosión en al menos una de las iglesias, con el techo del templo semidestruido, escombros y cuerpos esparcidos mientras la gente trata de socorrerlos.
 
 
Por ahora, ninguna persona ni grupo armado se atribuyó la autoría de los ataques coordinados, mientras las autoridades insisten en prestar mucha atención a la difusión de noticias falsas que puedan generar confusión o actos de represalia contra algún grupo étnico o religioso.
 
Según algunos medios, WhatsApp, Viber y Facebook fueron bloqueados temporalmente, mientras otras fuentes indican que las redes móviles e internet están saturadas y apenas funcionan.
 
"Por favor, permaneced en calma y no seáis engañados por rumores", pidió el presidente de Sri Lanka, Maithripala Sirisena, en un mensaje a la nación, en un país en el que han sido frecuentes los choques comunales como reacción a sucesos violentos.
 
 
Los ataques contra minorías religiosas en la isla se han venido repitiendo en el pasado, los últimos de relevancia en 2018, cuando el Gobierno tuvo que declarar el estado de emergencia después de se produjeran enfrentamientos entre musulmanes y cingaleses budistas con dos muertos y decenas de detenidos.
 
En Sri Lanka la población cristiana representa el 7,4%, mientras que los budistas son el 70,2%, los hinduistas son el 12,6 % y los musulmanes el 9,7%, según datos del censo de 2011.
 
Sin embargo, atentados de esta magnitud no habían tenido lugar en Sri Lanka desde la guerra civil entre la guerrilla tamil y el Gobierno, un conflicto que duró 26 años y finalizó en 2009, y que dejó según datos de la ONU más de 40.000 civiles muertos
 
Fuente: Télam