Jueves, 15 Octubre 2026
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Por Emilio Coppolillo Bianco | River ganó con justicia la tan conversada final de la Copa Libertadores de América tras 120 minutos que marcaron la diferencia entre un cuerpo técnico dúctil y ágil de reflejos, que leyó correctamente el partido aún con Gallardo desde un palco VIP del Bernabéu, y otro que no atinó a modificar un esquema rígido cuando las circunstancias lo requerían.
 
Se habló antes del partido de la confrontación entre un equipo sólido (River) y un conjunto de ricas individualidades (Boca) y la noche madrileña fue testigo privilegiada. 
 
Barros Schelotto acertó en el primer tiempo con un esquema de 4-3-3 en ataque que se convertía en 4-5-1, con Villa y Pavón retrocediendo cuando el rival tenía la pelota y, favorecido por la llamativa imprecisión de los volantes de River, fue más a la hora de atacar y casi no pasó sobresaltos.
 
Así Boca se fue al descanso con una ventaja lógica tras la buena definición de Benedetto, ayudado por un error de los centrales de River, en particular de Maidana, pero en el segundo tiempo careció de reacción cuando los volantes "millonarios" tuvieron otra dinámica y otra claridad en la circulación de la pelota.
 
River no necesitó cambiar el esquema para pasar a dominar el partido y comenzar a inquietar a un Andrada llamativamente inseguro. Siguió con Pratto de punta y cinco volantes, con "Pity" Martínez y "Nacho" Fernández más abiertos, pero cambió su convicción a la hora de jugar y buscar los espacios que quedaban entre los volantes xeneizes y sus marcadores de punta.
 
Ese fue un momento crucial del partido porque el "Mellizo" tuvo la chance de fortalecer el medio y complicar el traslado del rival, pero no lo hizo y desde el ingreso del colombiano Quintero por el amonestado Ponzio (otro acierto del técnico de River) en la cancha hubo un solo equipo: el ganador.
 
Llegó el empate en una buena acción colectiva y River pasó a ser claramente el dueño del terreno y de la pelota ante un rival estático, que no defendía bien y que tenía enormes problemas para llegar al arco rival.
 
En este punto entra a jugar otro aspecto no menor. Siempre se dijo que Boca tenía más plantel que River pero ¿de qué sirve esto si no se lo sabe utilizar?
 
¿Cómo explicar que el colombiano Cardona no haya siquiera estado en el banco de relevos y sí estuviera Zárate, un jugador que nada importante hizo desde su llegada al club tras su polémica partida de Vélez?
 
 
¿Cómo explicar que Almendra haya pasado de titular en el frustrado partido en el Monumental a no estar entre los siete que fueron suplentes hoy en el Bernabéu?
 
Con un plantel más corto, aun sin Scocco y con el chico Julián Alvarez como alternativa, Gallardo le sacó el jugo a sus jugadores y cada cambio que hizo mantuvo o mejoró el rendimiento del equipo, que fue de menor a mayor.
 
La antítesis de un Barros Schelotto que se empecinó en mantener en cancha a Villa y Pavón cuando ambos ni gravitaban en ataque ni en defensa, quizás como consecuencia del desgastante ida y vuelta de los 90 minutos. Atado a un esquema que ya no daba los dividendos de los primeros 45 minutos. 
 
O cómo entender que Tevez haya jugado apenas 10 minutos, en el segundo suplementario, cuando Boca perdía 2-1 y tenía un jugador menos por la expulsión del colombiano Barrios.
 
La superioridad de River terminó de plasmarse con el golazo de Quintero pero no fue producto de la casualidad sino de su superioridad colectiva y numérica. 
 
El tercer gol, con un Boca jugando la heroica hasta con su arquero, redondeó un resultado que River construyó desde la adversidad gracias a la inteligencia y los reflejos de su cuerpo técnico.
 
Y la merecida coronación quizás haya sido una reivindicación a lo colectivo en tiempos en que el individualismo y la arrogancia parecen ser moneda corriente.
 
Fuente: diariochaco.com.
El mediocampista de Boca se lesionó sobre el final del encuentro ante River y cuando miró al banco afirmó: "Me rompí el tendón".

Fernando Gago volvió a sufrir una lesión en el talón de Aquiles y, nuevamente, al mediocampista le pasó cuando jugaba el clásico frente a River.

Gago se había lastimado en dos oportunidades el talón izquierdo ante el eterno rival y en esta oportunidad se lesionó el derecho en la final de la Copa Libertadores de América.

Fuente: datachaco.com
El director técnico de Boca Juniors, Guillermo Barros Schelotto, se mostró devastado en la conferencia de prensa posterior a la derrota con River en la final de la Libertadores, evitó cualquier especulación sobre su futuro y admitió que lo único que siente es "tristeza por no haber ganado la Copa".
 
"Eso es lo único que me pone mal en este momento, no llevar la Copa a La Boca", admitió con la voz cortada y lágrimas en los ojos.
 
El Mellizo agradeció el esfuerzo de sus jugadores y felicitó a River por la consagración, al tiempo que desestimó especulaciones por el reclamo que elevará Boca al TAS después de los incidentes en el Monumental el pasado 24 de noviembre.
 
"Deportivamente para mí ya está, ganó River y lo felicito porque es el campeón. Al margen de esto sería bueno que la Conmebol tome medidas para que ese tipo de situaciones no vuelvan a pasar", dijo.
 
Guillermo lamentó el desenlace de "una final en la que podía pasar cualquier cosa", cuya diferencia la marcó "el zapatazo de (Juan Fernando) Quintero" cuando hizo el 2-1 parcial en el segundo tiempo de los 30 minutos agregados.
 
 
"Fue un partido muy parejo. En el primer tiempo manejamos la pelota, River no tuvo espacios para jugar y no nos llegaba con claridad. Incluso en el segundo tiempo, después del gol de (Lucas) Pratto, siguió siendo parejo", repasó.
 
"Creo que después de la expulsión de (Wilmar) Barrios se hizo todo más difícil pero los jugadores hicieron un gran esfuerzo aun cuando se lesionó Fernando (Gago) y no pudo seguir jugando", reconoció.
 
Antes de cerrar la conferencia, cuando se le pidió un mensaje al pueblo "xeneize", Guillermo admitió que le resultaba "difícil hablarle al hincha".
 
"Creo que se llevan el carácter y el corazón que pusieron los jugadores para tratar de ganar el partido. Yo me sentí identificado, no tengo reproches porque nadie se guardó nada", concluyó.
 
Fuente: diariochaco.com.

El inicio del encuentro dejó en claro el nerviosismo que primó en los dos equipos. Las imprecisiones fueron una constante en un partido que no lograba arrancar.

Recién a los nueve minutos llegó el primer sobresalto, con un centro de Boca desde la izquierda en el que Maidana pifió el rechazo y la pelota salió al córner. En esa pelota parada, la defensa de River no pudo despejar y el balón le quedó a Pablo Pérez, quien definió para encontrar a Franco Armani bien parad sobre la línea.

"El Millonario" no lograba conectar ni generar circuitos, fallaba en la generación de juego y su único delantero, Lucas Pratto, quedaba aislado.Los de Guillermo Barros Schelotto tenían más la pelota.

En una jugada preparada, River llegó por primera vez: Gonzalo "Pity" Martínez jugó un córner por lo bajo hacia atrás y Nacho Fernández recibió, pero sacó un remate elevado.

Sobre los 27', tras un error en la salida, Leonardo Ponzio le cometió una falta a Darío Benedetto en la medialuna y el árbitro Andrés Cunha sancionó el tiro libre. El atacante se hizo cargo de la ejecución. Su disparo rebotó en la barrera y le quedó a Pablo Pérez, que le pegó al arco, aunque Milton Casco cruzó justo para evitar la conquista.

El tramo final de la etapa inicial trajo las mayores emociones con un intercambio interesante. Primero, Armani se lució al cortar un peligrosísimo centro de Sebastián Villa que tenía como destino la cabeza de Benedetto. En la respuesta, River avanzó con gran velocidad y Gonzalo Montiel mandó un centro atrás al que llegó el "Pity" Martínez, que desvió su intento.

El partido era pura tensión y, paradójicamente, de una acción de peligro para River llegó el gol de Boca. El arquero Esteban Andrada salió lejos en una jugada y dejó desprotegido el arco, pero los atacantes de River no estuvieron finos para capitalizar el error. En el contraataque, Nahitan Nandez habilitó de forma estupenda a Benedetto que definió con frialdad ante la salida de Armani para mandar al pelota a la red y marcar el 1-0 a los 43 minutos.

El equipo de Marcelo Gallardo -esta vez conducido en cancha por Matías Biscay por la sanción de Conmebol que pesa sobre "El Muñeco"- comenzó a encontrar más espacios en el inicio de la segunda parte. Ya en los primeros minutos, tuvo dos chances: la primera fue un disparo de media distancia de Nacho Fernández que salió muy cerca de un palo y la segunda un intento de Exequiel Palacios bien contenido por Andrada.

La gran polémica llegó a los diez minutos del complemento. Pratto fue en busca de una pelota en el punto penal y la punteó ante la apurada salida de Andrada, que terminó derribándolo. Aunque todo River reclamó penal, el árbitro Cunha cobró jugada peligrosa del delantero "Millonario".

A partir de ese momento, los técnicos empezaron a mover el banco. Juan Fernando Quintero reemplazó a Ponzio en River y Ramón "Wanchope" Ábila a Benedetto en Boca.

Los de Núñez supieron aprovechar el crecimiento en su desempeño y llegaron al empate a través de una gran jugada colectiva. Exequiel Palacios se lució con un estupendo pase para Nacho Fernández, que desde la derecha mandó el centro para la precisa definición de Lucas Pratto. "El Oso" ya había marcado en la ida en la Bombonera y volvió a hacer gala de su potencia goleadora en la noche del Bernabéu.

Boca se acercó sobre los 32' con un tiro libre indirecto dentro del área tras una plancha de Pinola cuando Nandez intentaba ir por la pelota. Sin embargo, la jugada no llevó mayor peligro al arco custodiado por Armani.

En el tiempo regular, fue un tiempo para cada uno. Boca impuso su juego en la primera parte, mientras que River encontró mayor fluidez en el segundo. Así, todo condujo a un suplementario.

La expulsión de Wilmar Barrios en el inicio del alargue obligó a Barros Schelotto a reacomodar sus piezas. Con un hombre más, "El Millonario" fue algo más claro en la primera parte y tuvo su mejor chance con un centro atrás del "Pity" Martinez que encontró al recién ingresado Julián Álvarez. El juvenil se animó y sacó un potente remate que se fue muy cerca del ángulo.

Juan Fernando Quintero, con un estupendo disparo al ángulo, decretó el 2-1 a los dos minutos del segundo tiempo del suplementario.

El partido se desnaturalizó en el cierre. Gago se lesionó y salió por su cuenta, dejando a su equipo con nueve jugadores. El arquero Andrada terminó jugando de delantero y River tuvo innumerables chances para liquidar el encuentro, pero no lo lograba.

En una de las últimas acciones, los corazones "Millonarios" se paralizaron cuando Leonardo Jara estrelló un disparo en el palo. El delirio llegó cuando, finalmente, se concretó una contra y el "Pity" Martínez decretó el 3-1 definitivo, tras correr casi mitad de cancha con la pelota en soledad.

Fuente: infobae.com