El presidente “xeneize”, Daniel Angelici, presentó un extenso informe en el que insiste en descalificar a River. Por esa razón, el Tribunal de Disciplina de la Conmebol demoró su decisión.
El fallo de la Conmebol respecto de la realización de la segunda final, algo que en las últimas horas ganó más terreno que la suspensión y el otorgamiento de los puntos a Boca Juniors, puede conocerse este miércoles desde su Unidad Disciplinaria, y la sede del encuentro con más chances es la ciudad de Doha, capital de Qatar, país organizador de la Copa del Mundo de 2022, que se llevará a cabo en esta misma época del año.
Las informaciones provenientes de la ciudad paraguaya de Luque, donde se concentró este martes lo más importante de esta definición copera, indicaron que el fallo hubiese salido en este martes, pero, como Boca presentó un extenso informe de 46 fojas como principal argumento para reclamar los puntos en juego, so pena de recurrir al Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) en caso de ser rechazada su petición, se demoró la resolución.
Las manifestaciones, con comunicado incluido, del presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, respecto de que la Superfinal se va a jugar "fuera de la Argentina, entre el sábado 8 y el domingo 9 de diciembre", vale decir, tres días antes del comienzo del Mundial de Clubes de Abu Dhabi, muestran claramente el camino hacia el que conduce esta conflictuada definición de la Copa Libertadores 2018.
Y, si bien, según anunció el presidente boquense, Daniel Angelici, su institución va a agotar todos los recursos para quedarse con el título en los escritorios de Conmebol, ante lo inevitable el "Xeneize" podría presentarse mientras el reclamo ante el TAS siga su curso.
Los que votarán este miércoles en la Unidad Disciplinaria de la Conmebol serán su presidente, Eduardo Gross Brown, de Paraguay, que tiene como antecedente inmediato haber votado a favor de darle los puntos a San Lorenzo ante Deportes Temuco, de Chile, este mismo año, por mala inclusión de un futbolista; Amarilis Belisario, la representante de Venezuela; y Cristóbal Valdes, de Chile.
El que se quedó afuera de este grupo de cinco votantes fue el brasileño Antonio Meccia para que no quedaran emparejados en sufragios, porque obviamente el argentino Diego Pirota, restante miembro de esta Unidad Disciplinaria y hombre vinculado a Boca Juniors, no forma parte de esta resolución.
Si el fallo le sale desfavorable, Boca apelará inmediatamente y el Tribunal de la Conmebol correspondiente tendrá entre 24 y 48 horas para darle curso o rechazar ese reclamo.
Si la negativa de la Unidad Disciplinaria persiste, Boca, como quedó expuesto, recurrirá al TAS, y River estará obligado a presentar el consecuente descargo en un plazo no superior a los 20 días.
Pero, en caso de tener que jugarse el partido, se abre un interrogante dentro de la directiva boquense, ya que deberá decidir entre presentarse a jugar donde la Conmebol resuelva o bien no hacerlo y esperar que el TAS tome la resolución, que podría llevar un par de meses, con el riesgo de ser sancionado a futuro con severas penas si el organismo con sede en Laussana, Suiza, falla desfavorablemente.
Por eso en este momento del otro lado de la calle, obviamente, como principal interesado tiene a River Plate, que quiere jugar con público en el Monumental dado que ya recaudó unos 100 millones de pesos que, de lo contrario, debería devolver a sus hinchas.
Las otras sedes alternativas, donde se podría jugar con público de ambos equipos, van desde Miami hasta Asunción, pasando por la propia Abu Dhabi.
Y, mientras están atentos a esta situación, este martes River y Boca pusieron la cabeza en temas más cotidianos.
Los riverplatenses arribaron a las 20.30 al aeropuerto Astor Piazzola, de Mar del Plata, para disputar este miércoles la semifinal de la Copa Argentina ante Gimnasia y Esgrima La Plata.
Los boquenses, en tanto, practicaron en Casa Amarilla, donde el plantel escuchó atentamente lo mucho que le habló el entrenador Guillermo Barros Schelotto, aunque la práctica contó con varios futbolistas que realizaron trabajos diferenciados por estar padeciendo distintas lesiones.
Luego de que desde la fiscalía que tiene a su cargo investigar los sucesos que derivaron en la suspensión del partido el sábado pasado le tomaran declaraciones a los jugadores, Boca volvió a los entrenamientos en el complejo Pedro Pompillo, donde los que trabajaron aparte fueron Leonardo Jara, Pablo Pérez, Cristian Pavón, Frank Fabra y el juvenil Gonzalo Lamardo.
Las próximas horas serán decisivas entonces para que desde Paraguay se conozca qué rumbo tomará esta final más "indefinida" de la historia y, de disputarse efectivamente el 8 o 9 de diciembre (el sábado no será posible en Paraguay porque ese día se venera allí la Virgen de los Milagros de Caacupé y no se puede llevar adelante ninguna actividad pública, además de que se jugaría a puertas cerradas), habrá que ver quien la recibirá.
Fuente: cadena3.com
Así lo manifestó el organismo a través de un comunicado que fue publicado en las redes sociales y luego fue ratificado por su presidente, Alejandro Domínguez. Aún no hay sede definida
Tras más una hora de reunión entre Alejandro Domínguez, presidente de Conmebol, Rodolfo D'Onofrio, Daniel Angelici y Claudio Tapia, el organismo que rige el fútbol sudamericano le comunicó a River Plate y a Boca Juniors que la segunda final de la Copa Libertadores se jugará fuera de la República Argentina.
Además, a través de un comunicado, el ente confirmó que el cotejo se disputará el sábado 8 o domingo 9 de diciembre en un horario y sede a definir, sujeto al fallo del Tribunal Disciplinario.
Boca Juniors hizo un reclamo formal de 26 páginas en donde exige que se suspenda la final y se descalifique a River por los incidentes ocurridos el sábado en las adyacencias del estadio Monumental. Será justamente el Tribunal Disciplinario el que decidirá si darle la razón al club presidido por Angelici.

Fuente: infobae.com
Alejandro Domínguez emitió un escrito que fue difundido por el organismo en donde remarcó que "se juega respetando al rival, teniendo el fair play como visión en la cancha, en las gradas, en la dirigencia"
A menos de 24 horas de que se defina cuándo se jugará la segunda final de la Copa Libertadores -que podría incluso no disputarse por el reclamo de Boca Juniors– el presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), Alejandro Domínguez, escribió una carta que fue publicada por el organismo como reflexión de lo sucedido el sábado.
El dirigente, quien estuvo presente en el Monumental cuando el micro que trasladaba a Boca fue apedreado por hinchas de River Plate en las adyacencias del estadio, aseguró que lo que debía ser una fiesta "terminó siendo un día que debe llenarnos de tristeza y vergüenza a todos". "Los acontecimientos vandálicos fueron penosos. La barbarie que se ha venido apoderando de nuestro fútbol colocó muchas vidas en riesgo", insistió.
Además, le hizo un pedido a Rodolfo D'Onofrio y Daniel Angelici, presidentes de ambos clubes: "Que entiendan que la responsabilidad que tienen en sus manos va mucho más allá de solamente defender sus colores y los intereses de sus socios. Ante todo, tienen una responsabilidad hacia el fútbol sudamericano, muchas veces desvalorizado y criticado en nuestros países, pero apreciado en todo el resto del mundo".
En el escrito, se deja ver la intención de Domínguez con respecto al desenlace: "En la Conmebol que presido, el fútbol no se gana con piedras ni agresiones. Lo ganan los jugadores en la cancha. Y más en Sudamérica con la calidad de nuestros futbolistas".
Boca presentó un informe sobre los incidentes que dejó a varios jugadores heridos y pidió que se le de el partido por ganado. Mientras que River, cuya dirigencia ya está en Paraguay, pretende que el cotejo se dispute con público en el Monumental. Esta situación debería definirse mañana en la sede del organismo, en Luque, Paraguay.
Por último, y tras pedirle a los medios de comunicación respeto y responsabilidad, Domínguez pidió condenar a quienes ejercen la violencia: "O todos los actores del fútbol sudamericano nos unimos para acabar con la violencia, o la violencia se encargará de acabar con el fútbol sudamericano".
La carta completa:
El sábado 24 de noviembre será recordado en la historia del fútbol mundial por todas las razones equivocadas. Se suponía que debía ser una final de la Conmebol Libertadores para el recuerdo, la última en formato ida y vuelta. Al final terminó siendo un día que debe llenarnos de tristeza y vergüenza a todos; algo que debe desatar una profunda reflexión y una seria autocrítica en todos los estamentos, no solo del fútbol, sino de la sociedad.
A pesar del acuerdo previo de fair play firmado por los presidentes de ambos clubes finalistas y de todas las alertas emitidas desde Conmebol a los responsables de la seguridad, el estadio y los alrededores fueron escenario de una violencia irracional y aparentemente impune, hacia los jugadores, el público, los niños y las familias que se acercaban pacíficamente, las autoridades, los vecinos. Los acontecimientos vandálicos fueron penosos. La barbarie que se ha venido apoderando de nuestro fútbol colocó muchas vidas en riesgo.
Como presidente de Conmebol, puse mis mejores esfuerzos para velar por la integridad de todos: desde los jugadores hasta el público que esperó pacientemente que se resolvieran las penosas circunstancias ajenas al espectáculo y a la responsabilidad de Conmebol. Convoqué a las autoridades de ambos clubes, esperamos los informes médicos, revisamos los protocolos institucionales y finalmente, de acuerdo con ambos presidentes, tomé las decisiones para el bien de todos los involucrados.
En nombre de la Conmebol también es mi deber pedir cuentas a los responsables de garantizar la seguridad del evento y el orden público. Claramente fallaron los protocolos y las autoridades no estuvieron a la altura de las circunstancias. Ahora, lo que les queda es accionar inmediatamente para identificar, capturar y aplicar el rigor de la Justicia a quienes causaron tanto daño.
También hago un llamado a los dirigentes de River Plate y Boca Juniors, a que entiendan que la responsabilidad que tienen en sus manos va mucho más allá de solamente defender sus colores y los intereses de sus socios. Ante todo, tienen una responsabilidad hacia el fútbol sudamericano, muchas veces desvalorizado y criticado en nuestros países, pero apreciado en todo el resto del mundo.
Lo mismo va para los medios de comunicación, a quienes pido respeto, ecuanimidad y perspectiva en la cobertura para informar correctamente al público, relatar los hechos, combatir la desinformación y desenmascarar las visiones interesadas y las percepciones erróneas.
En la Conmebol que presido, el fútbol no se gana con piedras ni agresiones. Lo ganan los jugadores en la cancha. Y más en Sudamérica con la calidad de nuestros futbolistas. En la Conmebol que presido se juega respetando al rival, teniendo el fair play como visión en la cancha, en las gradas, en la dirigencia.
Finalmente, hago un llamado a que todos los actores del fútbol sudamericano fijemos como prioridad y unamos esfuerzos para identificar, entender y combatir las causas y los actos de violencia que manchan nuestro fútbol. Hay mucho más en juego que un título deportivo. O todos los actores del fútbol sudamericano nos unimos para acabar con la violencia, o la violencia se encargará de acabar con el fútbol sudamericano.
Fuente: infobae.com