Viernes, 03 Julio 2026
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Un temporal con características inusuales para el mes de junio sacudió este domingo a localidad de Santa Sylvina, en el Departamento Fray Justo Santa María De Oro, al suroeste del Chaco. Un fuerte viento atravesó parte de la localidad y generó destrozos, caída de arboles, daños materíales y escenas de caos que vecinos registraron con imágenes difundidas en redes sociales.

El fenómeno se produjo en el marco del alerta amarilla por tormentas que el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió para toda la provincia durante a jornada, con pronóstico de precipitaciones intensas y vientos con potencial destructivo.

Según el informe oficial, Santa Sylvina registró 49 milímetros de lluvia durante la mañana del domingo. Entre los daños constatados se contabilizó la voladura de un techo en el Barrio Bendiciones, la caída de diez árboles en distintos sectores de la localidad y el derribo de varios postes. Algunos vecinos sufrieron además interrupciones en el suministro eléctrico.

Sin evacuados, pero con caminos rurales intransitables

A pesar de la violencia del fenómeno, las autoridades confirmaron que no se registraron personas evacuadas ni viviendas inundadas, lo que fue considerado un un dato positivo en medio del balance. El aspecto más preocupante para los productores y pobladores rurales es el estado de los caminos del interior, que quedaron intransitables a raiz de las condiciones del terreno tras las Iluvias.

Personal policial, Bomberos Voluntarios y trabajadores municipales desplegaron operativos de limpieza y despeje en los sectores afectados para restablecer a normalidad y garantizar a seguridad de los vecinos.

De acuerdo con el informe emitido por la Comisaría local, hasta las 10.45 de este domingo se habían acumulado 49 milímetros de lluvia, una cantidad suficiente para generar inconvenientes en distintos puntos de la localidad y su zona de influencia.


Fuente: chacodiapordia.com

Los dirigidos por Lionel Scaloni se impusieron por 2-0 en el primer amistoso previo al Mundial 2026.

La Selección argentina le ganó 2-0 a Honduras en el primero de sus amistosos previos al Mundial de Estados Unidos, Canadá y México 2026, en un partido donde no brilló, pero demostró interesantes destellos.

Los dirigidos por Lionel Scaloni demostraron desde el primer minuto que eran superiores a sus rivales, con un claro dominio del balón y con buenas aproximaciones, pero con falta de puntería en los últimos metros.

En los siguientes minutos entró en una especie de meseta, aunque a los 36 llegó la apertura del marcador gracias al penal del delantero Lautaro Martínez.

En la segunda mitad, cuando ingresaron mayoría de jugadores que suelen ser titulares, los actuales campeones del mundo comenzaron a dominar mucho más el encuentro y confirmaron que cuando aceleran son capaces de pasar por arriba a cualquier oponente.

Así llegó el segundo tanto a través de Giuliano Simeone, quien aprovechó un taco quirúrgico de Martínez para definir sin mayores inconvenientes.

Este encuentro podría analizarse desde dos puntos de vista. Por un lado, con la actuación de la mayoría de los suplentes en el primer tiempo, que da un resultado aprobado, pero sin llegar a sobresalir.

Sin embargo, en el complemento y con el ingreso de los titulares se volvió a ver a aquella Selección argentina que acostumbró a los fanáticos “Albicelestes” a festejar casi todos los años.

Si bien no se puede hacer un mayor análisis ante un rival que está varios escalones por debajo, la Selección demostró que la idea de Scaloni se mantiene vigente y que incluso se guarda cartas de cara al Mundial 2026, que iniciará el próximo jueves 11 de junio.

Pese a tener un amistoso ante Islandia en los próximos días, la mayor preocupación de Scaloni pasa por la gran cantidad de jugadores que llegan entre algodones, como los laterales Nahuel Molina y Gonzalo Montiel, los mediocampistas Leandro Paredes y Nicolás Paz y los delanteros Lionel Messi y Julián Álvarez.

Será clave para las ilusiones argentinas que puedan sumar minutos ante Islandia o que al menos puedan arribar en buenas condiciones al debut en el Mundial ante Argelia, que ya demostró que puede complicar a cualquiera con el triunfo ante Países Bajos.


Fuente: NA

Los argentinos desconfían del sistema educativo en general, pero califican positivamente la experiencia escolar de sus hijos. Esa contradicción contribuye a diluir la demanda de cambios estructurales.

Una encuesta reciente de la Universidad de San Andrés (UdeSA), realizada sobre una muestra nacional representativa de adultos en Argentina durante marzo de 2026, ofrece un dato que merece ser revisado con atención. Cuando se le pregunta a la población cuáles son los principales problemas del país, la educación aparece en el décimo lugar, mencionada por el 13% de los encuestados. Por encima figuran los bajos salarios (37%), la falta de trabajo (36%), la corrupción (33%), la inseguridad (30%) y la pobreza (27%), entre otros.

El dato no sorprende del todo. En contextos de crisis económica sostenida, las urgencias cotidianas desplazan otras preocupaciones y resulta razonable que en un escenario restrictivo se sitúe el empleo o el salario por encima de la calidad de la enseñanza. Sin embargo, el problema no es solo ese.

La misma encuesta pregunta por la satisfacción con distintas áreas de la política pública. La política educativa registra uno de los niveles más altos de insatisfacción: el 49% declara no estar nada satisfecho y el 21% poco satisfecho. Sumados, representan siete de cada diez personas. La educación no moviliza y no genera demanda ciudadana visible. Es un área que está presente en la conversación pública sin llegar a ocupar un lugar central.

 Hay algo más que estos datos no dicen directamente y que vale la pena mencionar. En la Encuesta Nacional Escolar de 2022 realizada por Argentinos por la Educación a madres con hijos en escuela primaria, aparece una tensión que ilumina parte del problema: mientras que alrededor de la mitad de las encuestadas consideraba que la educación en Argentina es buena o muy buena, el 90% valoraba positivamente la educación que recibían sus propios hijos. La brecha entre cómo se juzga el sistema en abstracto y cómo se percibe la escuela concreta a la que asisten los propios hijos es muy pronunciada.

Lo que emerge de la lectura conjunta de ambas fuentes es un patrón que se sostiene en el tiempo: los argentinos valoran la educación, desconfían del sistema en general y tienden a evaluar bien la escuela de sus hijos. Ese movimiento, del juicio colectivo al caso individual, tiene consecuencias sobre la política. Cuando la insatisfacción con el sistema se neutraliza con la valoración positiva de la experiencia cotidiana, la demanda pública por la educación se diluye y no hay una tensión suficiente para sostener una presión política duradera.

Este fenómeno no es nuevo ni exclusivo de Argentina. La educación tiende a activarse como tema político en momentos de conflicto, a saber: paros docentes, cambios curriculares polémicos, debates por el presupuesto, resultados de aprendizaje desfavorables y luego vuelve a aquietarse. La preocupación existe de manera latente (como se observa en las encuestas), pero no se sostiene en el tiempo ni se traduce en exigencia sobre las decisiones de gobierno.

El problema de fondo es que la educación opera en una escala temporal que no coincide con la de la política ni con la de la percepción social del riesgo. Sus efectos se miden en décadas. Las pruebas nacionales de medición de aprendizajes muestran que menos de la mitad de los estudiantes de sexto grado alcanzan los niveles esperados en matemática. La tasa de abandono en el nivel secundario entre los sectores más vulnerables es persistente. Los resultados de PISA 2022 muestran que Argentina se ubicó en el puesto 66 de 81 países en Matemática, con 7 de cada 10 estudiantes de 15 años por debajo del nivel mínimo de desempeño. En Lectura, 5 de cada 10 no alcanzan ese umbral. En la comparación internacional, los resultados de los grupos sociales más aventajados presentan también resultados bajos en relación con sus pares de otros países.

Estos números conviven con la vida cotidiana de las familias con hijos en edad escolar, pero no se traducen automáticamente en demanda política, en parte porque la escuela con la que se mantiene el contacto directo es percibida como un espacio valorado.

Cuando la insatisfacción con la política educativa es tan alta pero el tema no aparece entre las urgencias de la agenda, los gobiernos tienen poco incentivo para revisar seriamente el rumbo educativo y también pocos costos por no hacerlo. La educación queda en una zona gris: demasiado importante para ser ignorada en los discursos, demasiado poco urgente para concentrar recursos y conflictos políticos reales.

En ese contexto, parte del trabajo que nos corresponde a quienes trabajamos en educación (investigadores, perfiles técnicos, docentes, organizaciones civiles) es construir las condiciones para que la educación pueda ser peticionada como derecho, evaluada como política y exigida como prioridad. Eso requiere, traducir los datos técnicos en demandas que convoquen a la ciudadanía y sostener esa conversación más allá de los ciclos electorales.

Las encuestas no dicen que a los argentinos no les importe la educación. Dicen algo más específico e inquietante: la valoran en abstracto, confían en la escuela de sus hijos, pero no la reclaman como política pública. Y esa diferencia, en términos de agenda y de decisiones de gobierno, lo cambia casi todo.

Sandra Ziegler es investigadora FLACSO Argentina.-


Fuente: ambito.com

Lionel Scaloni no podrá contar con varias de sus figuras que llegan al límite desde lo físico.

La Selección argentina se enfrentará este sábado con su par de Honduras, en el que será su primero de sus amistosos de preparación en la previa del Mundial de Estados Unidos, Canadá y México 2026.

El encuentro, que está programado para las 21, se llevará a cabo en el Kyle Field Stadium de Texas, que tiene capacidad para 102 mil espectadores, contará con la cobertura en vivo de la Agencia Noticias Argentinas y se podrá ver a través de TyC Sports y Telefe.

La Selección argentina, que es dirigida por Lionel Scaloni, llega a este encuentro en plena preparación para el Mundial, aunque con varios jugadores tocados desde lo físico que incluso generan preocupación en el cuerpo técnico.

Es por esto que Scaloni tendrá que reemplazar a figuras claves como Nico Paz, los laterales Nahuel Molina y Gonzalo Montiel y el astro rosarino Lionel Messi, entre otros.

La "Albiceleste", que compartirá en el Mundial el Grupo J con Argelia, Austria y Jordania, ya lleva algunos días entrenando en la ciudad de Kansas, donde se aloja en un impresionante predio que presenta muchas comodidades para llevar adelante la preparación de la mejor manera posible.

El de este sábado será el cuarto enfrentamiento entre la Argentina y Honduras, en un historial muy favorable para los actuales campeones del mundo.

El primer enfrentamiento se dio en el 2003 y terminó 3-1 a favor de la Selección argentina, mientras que en 2016 se impuso 1-0 y en 2022 el resultado fue 3-0 a su favor.
Las posibles formaciones y otros detalles del partido

-Amistoso internacional
-Argentina - Honduras
-Estadio: Kyle Field
-Árbitro: a confirmar
-Hora: 21. TV: TyC Sports y Telefe

Argentina: Gerónimo Rulli; Nicolás Capaldo o Agustín Giay, Nicolás Otamendi, Lisandro Martínez, Nicolás Tagliafico; Rodrigo De Paul, Alexis Mac Allister, Enzo Fernández; Giuliano Simeone, Lautaro Martínez y Thiago Almada. DT: Lionel Scaloni.__IP__

Honduras: Edrick Menjívar; Luis Santamaría, Denil Maldonado, Luis Vega, Franklin Flores; Kervin Arriaga, Deybi Flores, Rigoberto Rivas, Edwin Rodríguez; Luis Palma y Anthony Lozano. DT: Reinaldo Rueda.


Fuente: NA