Domingo, 03 Mayo 2026
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Ocurrió dos semanas después del fenómeno que mató a más de 47.000 personas y destruyó miles de viviendas.

Seis personas murieron en un nuevo terremoto que sacudió la región fronteriza entre Turquía y Siria, según informaron el martes las autoridades, dos semanas después de que otro de mayor magnitud matara a más de 47.000 personas y dañara o destruyera cientos de miles de viviendas.

El sismo del lunes, esta vez de magnitud 6,4, se centró cerca de la ciudad de Antioquía, en el sur de Turquía, y se hizo notar en Siria, Egipto y Líbano.

La Autoridad de Gestión de Desastres y Emergencias de Turquía (AFAD) dijo que se habían producido 90 réplicas. Durante la noche se enviaron a la zona seis mil tiendas de campaña para unos residentes alarmados por el nuevo sismo.

El edificio del gobernador provincial de Hatay, ya dañado en los sismos del 6 de febrero, se derrumbó con el nuevo temblor, según mostraron imágenes de televisión.

El ministro turco de Sanidad, Fahrettin Koca, dijo que 294 personas habían resultado heridas, 18 de ellas de gravedad, y fueron trasladadas a hospitales de Adana y Dortyol.

"Los pacientes fueron evacuados de algunos centros sanitarios que habían permanecido en funcionamiento tras los fuertes temblores de hace dos semanas, ya que habían aparecido grietas en los edificios", dijo Koca en Twitter.

En Samandag, donde la AFAD había informado de la muerte de una persona el lunes, los residentes dijeron que se habían derrumbado más edificios, pero que la mayor parte de la ciudad ya había huido tras los terremotos iniciales. Montones de escombros y muebles desechados se alineaban en las calles oscuras y abandonadas.

Muna Al Omar dijo que estaba en una tienda de campaña en un parque del centro de Antioquía cuando el suelo empezó a temblar de nuevo.

"Pensé que la tierra se iba a abrir bajo mis pies", dijo el lunes, llorando mientras abrazaba a su hijo de 7 años.

Ayuda estadounidense

El secretario de Estados Unidos, Antony Blinken, dijo el lunes durante una visita a Turquía que Washington ayudaría "durante el tiempo que sea necesario" mientras finalizan las operaciones de rescate tras el sismo del 6 de febrero y se centra la atención en las labores de refugio y reconstrucción.

El número de muertos por los sismos del 6 de febrero ascendió a 41.156 en Turquía, según informó la AFAD el lunes, y según las previsiones seguirá aumentando. Se sabe que 385.000 apartamentos quedaron destruidos o gravemente dañados y que muchas personas siguen desaparecidas.

El presidente Tayyip Erdogan dijo que las obras de construcción de casi 200.000 apartamentos en 11 provincias de Turquía comenzarían el mes próximo.

La ayuda humanitaria total de Estados Unidos para apoyar la respuesta al terremoto en Turquía y Siria alcanzó los 185 millones de dólares, según el Departamento de Estado estadounidense.

Entre los supervivientes de los terremotos hay unas 226.000 mujeres embarazadas en Turquía y 130.000 en Siria que necesitan urgentemente acceso a servicios sanitarios, según notificó la agencia de la ONU para la salud sexual y reproductiva.

Alrededor de 39.000 van a dar a luz en el próximo mes, y muchas están refugiadas en campamentos o expuestas a temperaturas bajo cero y tienen dificultades para conseguir alimentos o agua potable.

Ayuda a Siria

En Siria, ya destrozada por más de una década de guerra civil, la mayoría de las muertes se produjeron en el noroeste, donde, según Naciones Unidas, murieron 4.525 personas. La zona está controlada por insurgentes en guerra con el presidente Bashar al-Asad, lo que complica los esfuerzos de ayuda.

Según las autoridades sirias, 1.414 personas murieron en zonas bajo control gubernamental.

Médicos Sin Fronteras (MSF) dijo que un convoy de 14 de sus camiones había entrado el domingo en el noroeste de Siria desde Turquía para ayudar en las operaciones de rescate.

El Programa Mundial de Alimentos también ha estado presionando a las autoridades de esa región para que dejen de bloquear el acceso de la ayuda desde las zonas controladas por el Gobierno sirio.

A día del lunes por la mañana, 197 camiones cargados con ayuda humanitaria de la ONU habían entrado en el noroeste de Siria a través de dos pasos fronterizos, dijo un portavoz de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios.

Miles de refugiados sirios en Turquía han regresado a sus hogares en el noroeste de Siria para ponerse en contacto con familiares atrapados en el desastre.

En el paso fronterizo turco de Cilvegozu, cientos de sirios hacían cola desde primera hora del lunes para cruzar.

Mustafa Hannan, que dejó allí a su mujer embarazada y a su hijo de 3 años, dijo que vio a unas 350 personas esperando.

Este electricista de 27 años dijo que su familia se marchaba por unos meses tras el derrumbe de su casa en Antioquía, acogiéndose a una promesa de las autoridades que les permitía pasar hasta seis meses en Siria sin perder la posibilidad de regresar a Turquía.

"Me preocupa que no los dejen volver", dijo. "Ya nos han separado de nuestra nación. ¿Nos van a separar ahora también de nuestras familias? Si yo reconstruyo aquí pero ellos no pueden volver, mi vida estará perdida".



Fuente: Noticias Argentinas (Con información de Reuters)

Otro fuerte temblor se registró pasadas las 10 de la mañana a 80 kilómetros del que se produjo en horas de la madrugada.

Luego del temblor que sacudió a Turquía en la madrugada de este lunes, uno nuevo tuvo lugar al sureste del país pasadas las 10 de la mañana. Hasta el momento se contabilizaron más de 1500 muertes, miles de heridos y el derrumbe de varios edificios.

La zona núcleo del nuevo terremoto fue en la ciudad de Elbistan, en la provincia de Kahramanmaras, a unos 80 kilómetros al norte del primer y devastador terremoto que despertó a la gente antes del amanecer en una noche fría de viento, lluvia y nieve.

En paralelo, hay un fuerte operativo de búsqueda de sobrevivientes en ciudades y pueblos de la extensa zona afectada, bajo los escombros, entre las pilas de metal retorcido y bloques de concreto.
Terremoto en Turquía y Siria

El sismo de la madrugada, que llegó a sentirse en El Cairo, Egipto, tuvo epicentro en la ciudad de Gaziantep, a unos 90 kilómetros de la frontera con Siria. Esta zona alberga a millones de refugiados sirios que huyeron de la prolongada guerra civil en su país.

Se registraron al menos 20 réplicas, algunas de ellas horas más tarde cuando ya había salido el sol. La más fuerte tuvo una magnitud de 6,6, según las autoridades turcas.

Fuente: diariotag.com

Las autoridades sirias descartaron que el terremoto que afectó a Turquía y Siria vaya a causar un tsunami.

Más de 1.500 personas murieron y miles resultaron heridas el lunes tras un fuerte terremoto de magnitud 7,8 que sacudió el centro de Turquía y el noroeste de Siria, derrumbando edificios y provocando la búsqueda de supervivientes entre los escombros.

El sismo, que se produjo en la oscuridad de una mañana de invierno, se sintió también en Chipre y Líbano.

"Nos sacudió como si fuera una cuna. Éramos nueve en casa. Dos hijos míos siguen entre los escombros, aún los estoy esperando", dijo una mujer con un brazo roto y heridas en la cara, hablando en una ambulancia cerca de los restos de un bloque de siete plantas donde vivía, en Diyarbakir, en el sureste de Turquía.

"Nunca había sentido nada parecido en los 40 años de mi vida", dijo Erdem, un residente de la ciudad turca de Gaziantep, cerca del epicentro del seísmo, que prefirió no dar su apellido.
"NOS SACUDIÓ AL MENOS TRES VECES CON MUCHA FUERZA"

El vicepresidente turco, Fuat Oktay, dijo que 284 personas habían muerto y 2.323 habían resultado heridas, mientras las autoridades enviaban equipos de rescate y aviones de abastecimiento a la zona afectada, al tiempo que declaraban el "nivel 4 de alarma", que exige ayuda internacional.

En Siria, ya devastada por más de 11 años de guerra civil, un responsable sanitario del Gobierno dijo que más de 237 personas habían muerto y unas 600 habían resultado heridas, la mayoría en las provincias de Hama, Alepo y Latakia, donde se derrumbaron numerosos edificios.

En el noroeste sirio, controlado por los rebeldes, un servicio de rescate dijo que decenas de personas habían muerto.

La emisora turca TRT mostró a equipos de emergencias de la provincia de Osmaniye utilizando una manta para sacar a un herido de un edificio derrumbado de cuatro plantas y meterlo en una ambulancia. Se trata del quinto herido sacado de entre los escombros.

Imágenes de la cadena CNNTurk mostraron que el histórico castillo de Gaziantep había sufrido graves daños.

El presidente Tayyip Erdogan habló por teléfono con los gobernadores de ocho provincias afectadas para recabar información sobre la situación y las labores de rescate, según informó su oficina en un comunicado.

"Hubo un ruido enorme y el edificio contiguo al nuestro se derrumbó cuando se produjo el terremoto", dijo un hombre de 30 años en Diyarbakir.

"Salí corriendo. Había gritos por todas partes. Empecé a apartar piedras con las manos. Sacamos a los heridos con amigos, pero los gritos no cesaban. Entonces llegaron los equipos (de rescate)".

TOTALMENTE DESTRUIDA

En la ciudad siria de Alepo, muy dañada durante la guerra, el director de sanidad, Ziad Hage Taha, dijo a Reuters que los heridos "llegaban en oleadas".

La televisión estatal siria mostró imágenes de equipos de rescate buscando supervivientes bajo una intensa lluvia y aguanieve.

Los equipos de rescate en las zonas de Siria controladas por los rebeldes informaron de grandes daños.

En la ciudad fronteriza de Azaz, en manos de la oposición, un trabajador de emergencias sacó a un niño de un edificio dañado. Otro grupo transportó un cadáver envuelto en una sábana blanca mientras una grúa retiraba losas de hormigón, según un testigo de Reuters.

"Decenas de edificios se han derrumbado en la ciudad de Salqin", dijo un miembro de la organización de rescate Cascos Blancos en un vídeo en Twitter, refiriéndose a otra ciudad a unos 5 kilómetros de la frontera turca.

El presidente Bashar al-Assad estaba celebrando una reunión de emergencia de su gabinete para revisar los daños y analizar los pasos a seguir, según informó su oficina.

Los habitantes de Damasco y de las ciudades libanesas de Beirut y Trípoli salieron corriendo a la calle y se subieron a sus coches para alejarse de sus edificios en caso de que se derrumbaran, según testigos.

OFERTA DE AYUDA DE ESTADOS UNIDOS

Estados Unidos estaba "profundamente preocupado" por el terremoto en Turquía y Siria y seguía de cerca los acontecimientos, dijo en Twitter el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan.

"He estado en contacto con autoridades turcas para transmitirles que estamos dispuestos a proporcionar toda la ayuda que sea necesaria", dijo.

El Servicio Geológico de Estados Unidos informó de que el seísmo, de magnitud 7,8, se produjo a una profundidad de 17,9 kilómetros. Informó de una serie de seísmos, uno de ellos de magnitud 6,7.

LA REGIÓN SE EXTIENDE A LO LARGO DE FALLAS SÍSMICAS

Fue el sismo más grave en Turquía desde 1999, cuando uno de magnitud similar devastó Izmit y la región oriental del mar de Mármara, muy poblada, cerca de Estambul, causando más de 17.000 muertos.

El temblor del lunes duró alrededor de un minuto y destrozó ventanas, según un testigo de Reuters en Diyarbakir, 350 kilómetros al este, donde un funcionario de seguridad dijo que al menos 17 edificios se derrumbaron.

Las autoridades dijeron que 16 estructuras se derrumbaron en Sanliurfa y 34 en Osmaniye.

Las cadenas de televisión TRT y Haberturk mostraron imágenes de personas recogiendo restos de edificios, trasladando camillas y buscando supervivientes en la ciudad de Kahramanmaras, donde todavía estaba oscuro.

"Nuestro trabajo principal es llevar a cabo las labores de búsqueda y rescate y para ello todos nuestros equipos están en alerta", declaró a la prensa el ministro turco del Interior, Suleyman Soylu.

También se sintieron temblores en la capital turca, Ankara, 460 kilómetros al noroeste del epicentro, y en Chipre, donde la policía no informó de daños.

"El terremoto se ha producido en una región que temíamos. Los daños son graves y generalizados", declaró a Haberturk Kerem Kinik, jefe de la Media Luna Roja turca, que hizo un llamamiento a la donación de sangre.

Fuente: Noticias Argentinas (Con información de Reuters)

El hecho se concretó cuando el objeto volador alcanzó la costa del oceáno Atlántico

Las fuerzas armadas de Estados Unidos derribaron este sábado el globo de origen chino que desde la semana anterior sobrevolaba su territorio, al considerarlo un elemento de "espionaje".

Si bien las autoridades chinas habían aclarado que el objeto era utilizado para investigaciones meteorológicas, Estados Unidos lo derribó cuando estaba sobre el oceáno Atlántico, a la altura de Carolina del Norte.

El secretario de Defensa, Lloyd Austin, publicó un comunicado en el que afirmó que "aviones de combate" asignados al Comando Norte de EE.UU. "derribaron con éxito el globo de vigilancia de gran altitud lanzado por la República Popular China (RPC)".

"El globo, que estaba siendo utilizado por la República Popular China en un intento de vigilar sitios estratégicos en Estados Unidos continental, fue derribado sobre las aguas territoriales de Estados Unidos", agregó.

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La posibilidad de destruir el globo se venía barajando desde hace varios días, pero se pospuso a pedido del presidente Joe Biden, para evitar problemas en tierra, ya que estaba atravesando zonas densamente pobladas.

Por su parte, Biden señaló en declaraciones a la prensa desde Maryland que "sin dañar a nadie en tierra, el mejor momento para hacerlo era cuando estuviera sobre el agua... dentro de un límite de 12 millas. Lo derribaron con éxito y quiero felicitar a nuestros aviadores".

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Este incidente con el globo originó una tensión inesperada entre ambos países, a punto tal que el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, canceló su viaje de este fin de semana a Pekín, donde iba a reunirse con el presidente chino, Xi Jinping y otros funcionarios de su gobierno.

El encuentro buscaba limar algunas asperezas en torno a diversos temas de interés común, como desacuerdos sobre Taiwán, Derechos Humanos, Corea del Norte, la guerra entre Rusia y Ucrania y el cambio climático.

Sin embargo, el descubrimiento del globo sobrevolando días pasados la zona de Montana -donde hay bases con misiles nucleares- inquietó por demás al gobierno estadounidense.

Fuente: NA