El acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur comenzó a aplicarse ayer viernes de manera provisional, más de veinticinco años después del inicio formal de las negociaciones entre ambos bloques. La entrada en vigencia activó un esquema de reducción arancelaria progresiva, cuotas preferenciales y nuevas condiciones regulatorias que modificarán el intercambio comercial entre Europa y América del Sur. La implementación se produjo pese a las resistencias políticas y sectoriales manifestadas por algunos países europeos y mientras continúa pendiente la ratificación definitiva en distintas instancias institucionales de la UE.
El entendimiento involucra a Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay por parte del Mercosur, junto con los países integrantes de la Unión Europea. Según el esquema acordado, el pacto creará un mercado integrado superior a los 700 millones de personas y eliminará más del 90% de los aranceles entre ambas regiones, aunque la desgravación no se aplicará de manera inmediata para todos los productos ni sectores.
El acuerdo prevé diferentes plazos de implementación. Algunas rebajas arancelarias comenzaron a regir desde este viernes, mientras que otras tendrán períodos de transición de entre siete y dieciocho años, dependiendo del rubro involucrado. En los sectores considerados sensibles, especialmente dentro del complejo agroindustrial, se establecieron mecanismos de cuotas arancelarias y cláusulas de salvaguarda destinadas a limitar eventuales impactos sobre determinados mercados internos.
Desde el plano político y estratégico, el entendimiento también fue interpretado como una señal de fortalecimiento del vínculo entre Europa y América Latina en un contexto internacional marcado por la creciente competencia comercial con China y por un escenario global atravesado por tensiones geopolíticas y fragmentación económica.
La aplicación provisional del acuerdo abrió además una nueva etapa institucional para el comercio birregional. El esquema incorpora normas vinculadas a inversiones, reglas de origen, certificaciones y procedimientos aduaneros que buscarán generar mayor previsibilidad para las operaciones empresariales. Al mismo tiempo, los gobiernos y sectores privados comenzaron a preparar mecanismos administrativos y productivos para adaptarse a las nuevas exigencias comerciales.
ARANCELES, CUPOS Y PRODUCTOS ALCANZADOS
Entre los principales cambios para las exportaciones europeas hacia el Mercosur aparece el sector automotor. Los vehículos europeos, que actualmente tributan un arancel del 35%, iniciarán un proceso gradual de reducción que se extenderá durante quince años para los automóviles de combustión y hasta dieciocho años para los eléctricos. También la maquinaria europea comenzará un cronograma de desgravación progresiva desde el arancel vigente del 20% hasta llegar a su eliminación.
En el caso de los vinos europeos, el acuerdo dispuso que el arancel actual del 27% desaparecerá completamente en el octavo año de implementación. Sin embargo, los vinos espumosos premium quedaron liberados de aranceles desde este mismo viernes, mientras que los productos de gama baja tendrán períodos de transición que se extenderán hasta doce años. El pacto también reconocerá 344 Indicaciones Geográficas europeas protegidas por denominación de origen, incluyendo vinos, aceites de oliva, jamones y alimentos regionales.
Para las exportaciones del Mercosur hacia Europa se habilitaron distintos esquemas preferenciales. La carne vacuna contará con una cuota anual de 99.000 toneladas bajo un arancel preferencial del 7,5%, mientras que la carne aviar tendrá un cupo de 180.000 toneladas libres de aranceles. Brasil dispondrá además de una cuota de 180.000 toneladas de azúcar sin aranceles y Paraguay sumará un cupo adicional de 10.000 toneladas al 0%.
La miel ingresará mediante una cuota anual de 45.000 toneladas libres de aranceles y los huevos tendrán un contingente de 3.000 toneladas anuales también al 0%. En cítricos, los limones alcanzarán el arancel cero en un plazo de siete años, mientras que naranjas y mandarinas lo harán en diez años. El esquema prevé que la desgravación para las exportaciones sudamericanas sea más acelerada que para las europeas. Algunos productos agrícolas comenzaron a ingresar de inmediato a Europa sin aranceles. Las harinas y pellets de soja, que tributaban 6%, pasaron a pagar 0% desde este viernes. Lo mismo ocurrió con el maní sin cáscara, cuyo arancel del 10% fue eliminado completamente y sin limitaciones de volumen. También quedaron libres de aranceles las exportaciones de garbanzos, lentejas, porotos, arvejas y semillas de girasol y soja, así como el aceite de maíz crudo.
Exigencias, trazabilidad y administración de cuotas
Pese a la rebaja arancelaria, distintos sectores advirtieron que continuarán existiendo barreras paraarancelarias que podrían limitar el crecimiento exportador. Uno de los principales casos mencionados corresponde al complejo sojero. Según explicaron fuentes privadas citadas en el informe, desde diciembre la Unión Europea exigirá la geolocalización de cada lote de soja que ingrese al mercado comunitario, en línea con las normas europeas sobre deforestación.
La futura exigencia de trazabilidad ambiental implicará que la Argentina y otros países del Mercosur deberán acreditar sistemas de georreferenciación lote por lote para sostener sus exportaciones. El informe de la consultora Abeceb indicó que la capacidad industrial argentina no representa actualmente el principal problema, aunque advirtió que los sistemas de trazabilidad todavía se encuentran en desarrollo y requerirán inversiones adicionales y adecuaciones técnicas.
En paralelo, el Gobierno argentino avanzó recientemente con la reglamentación local para administrar las cuotas abiertas por el acuerdo. A través de las resoluciones 50/2026 y 53/2026, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca estableció las condiciones de acceso para contingentes vinculados a carne bovina, carne aviar, carne porcina, miel, arroz, azúcar, maíz, sorgo, etanol, lácteos, ajos y ovoproductos.
Las normas definieron los mecanismos de asignación de cupos, los requisitos que deberán cumplir las empresas exportadoras y los procedimientos administrativos necesarios para acceder a las preferencias arancelarias. El objetivo oficial apunta a ordenar la distribución de los volúmenes habilitados y otorgar previsibilidad a los exportadores argentinos interesados en ingresar al mercado europeo con beneficios arancelarios.
En el caso del sector cárnico, el informe de Abeceb señaló que la demanda europea continúa firme, aunque advirtió que el número de frigoríficos argentinos habilitados para exportar hacia la UE todavía resulta limitado frente al potencial de expansión. Para el maní, en cambio, la Argentina ya posee una posición dominante a nivel internacional y presenta menores restricciones para aprovechar las nuevas condiciones de acceso.
Fuente: diariolavozdelchaco.com



