Martes, 12 Mayo 2026
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Sucede por la reforma que recortó los aumentos de haberes y porque la inflación creció en los últimos meses. En una jubilación mínima, son casi mil pesos.

Tras el último aumento y tomando en cuenta la inflación oficial reportada por el Indec, las jubilaciones y pensiones ya perdieron un 9,7% de su valor respecto de lo que representaban hace un año.

Según un informe publicado por el periodista Ismael Bermúdez del diario Clarín, ese porcentaje implica aproximadamente $ 1400 menos para una jubilación promedio y $ 928 en el caso del haber mínimo.

 

En un año los jubilados perdieron el 10% de su poder adquisitivo

Tras el último aumento y tomando en cuenta la inflación oficial reportada por el Indec, las jubilaciones y pensiones ya perdieron un 9,7% de su valor respecto de lo que representaban hace un año.

Según un informe publicado por el periodista Ismael Bermúdez del diario Clarín, ese porcentaje implica aproximadamente $ 1400 menos para una jubilación promedio y $ 928 en el caso del haber mínimo.

Las jubilaciones, pensiones y demás prestaciones sociales recibieron en los últimos 12 meses un incremento del 19,2%, en tanto que la inflación se situó en 32%. Así, el poder adquisitivo se vio resentido en un 9,7%.

En septiembre del año pasado el haber mínimo era de $ 7246,64, mientras que actualmente llega a los $ 8637,10. De ese modo, el aumento total fue del 19,2%. Si se hubiese ajustado junto a la inflación, en este momento llegaria a los $ 9565,56. La diferencia es de $ 928,46. En contra de los jubilados, por supuesto.

En cuanto a la jubilación promedio, en el mismo lapso pasó de uno $ 11.000 a los $ 13.110. Si hubiese aumentado igual que la inflación, estaría en $ 14.520. De este modo, la diferencia, también en contra de los quienes perciben estas jubilaciones, es de $ 1410.

 

Fuente: infonews.com

El Gobierno planea eliminar de un saque el colosal déficit fiscal primario el año que viene, una decisión con los costos económicos y sociales más predecibles que los políticos, mientras que el “éxito” del plan aún no está asegurado.

El ajuste será un rompecabezas: el Estado nacional recortará gastos por 240 mil millones de pesos y recaudará otros 280 mil millones por nuevos impuestos. A las provincias, en tanto, les toca una poda de 100 mil millones de pesos. Eso equivale al 2,6 por ciento del PBI.

La poda determinará el congelamiento real de las jubilaciones, pensiones, asignaciones y salarios del sector público. El Gobierno promete ajustarlos en línea con la inflación, algo que ya este año no viene ocurriendo: los ingresos corren de atrás a los precios.

La obra pública y otros gastos de capital serán recortados en 167 mil millones. Esto plantea un panorama complejo para el empleo en la construcción, que creó el 54,8 por ciento del total de puestos de trabajo registrados en el último año, aunque en junio ya empezó a caer en picada.

El segundo mayor recorte recaerá sobre los subsidios al transporte, al gas, a la electricidad y al agua, con 119.300 millones de pesos menos en 2019. Esto determinará un ajuste de tarifas por encima de la inflación que deberán pagar los usuarios.

Sólo por transporte, el Gobierno les traspasará a las provincias y municipios la responsabilidad –no la obligación– de subsidiar el boleto de colectivos urbanos por unos 60.630 millones de pesos. En medio de una recesión, no todas las jurisdicciones podrán absorber el impacto.

Ida y vuelta con provincias

Los 58.670 millones restantes corresponden a la energía y al agua. El secretario de Energía, Javier Iguacel, había publicado el martes en el Boletín Oficial el traspaso a las provincias de la tarifa social de la luz por 14.500 millones, pero el Gobierno dio marcha atrás.

Esa medida había sido tomada unilateralmente. Al volver el jefe de Hacienda, Nicolás Dujovne, de Washington, observó que esto podía hacer caer el acuerdo con los gobernadores por el Presupuesto 2019 y suspendió la decisión.

Es que los gobernadores están en una encrucijada feroz: tienen que recortar 100 mil millones mientras bajan impuestos locales como Ingresos Brutos y Sellos por el Pacto Fiscal que firmaron en noviembre pasado.

Según pudo saber este diario, la baja de Ingresos Brutos no sólo no se frenará, sino que algunas provincias como Corrientes ya analizan subir de 2,5 a 3,5 por ciento la alícuota. Esto está sujeto a la negociación final el martes en la Casa Rosada.

Fuentes oficiales indicaron que habrá una carta de negociación: frenar la baja del impuesto provincial a los Sellos y gravar los Bienes Personales radicados en el exterior con la idea de coparticipar el dinero. Pero Ingresos Brutos no es negociable para Dujovne, quien cuenta con el respaldo de Mauricio Macri.

La salida es política

Hasta aquí los números. Pero qué prevén analistas, economistas y expertos que ocurrirá en los próximos meses, más allá de un acuerdo inicial de Macri el martes con los gobernadores para el Presupuesto 2019.

Al ser consultado por este diario, el economista Daniel Marx opinó que el ajuste fiscal es ejecutable como “tendencia”, aunque existen dudas sobre si se podrá llegar finalmente al déficit cero en los plazos que se plantean.

Marx analizó que puede ser que la recesión dure más tiempo. Eso determinaría que todos los gastos y responsabilidades que Macri planea transferirles a las provincias “no se puedan terminar de hacer”.

Asimismo, planteó que todo el andamiaje del ajuste está armado por retenciones, que tienen riesgos de licuarse, y recorte de subsidios, lo cual llevará a un nuevo ajuste de tarifas que podría hacer crecer el descontento en la opinión pública.

En esa línea, el analista político Rosendo Fraga advirtió de que “el peor momento de la crisis social está por llegar”, por lo que el Gobierno debería mantener la “cautela respecto de la tensión social” creciente.

Fraga sostiene que los mercados “observan todo” y no sólo si las cuentas públicas tienen equilibrio. Por ello, dijo, Macri no debería cometer el “error” de dar por “resuelto todo el problema de confianza que tiene la economía argentina” si no está asegurada la paz social.

“No sabemos si el peor momento económico pasó o no pasó y lo iremos viendo, pero sí tenemos la proyección de que el peor momento social todavía no paso, y esto hay que tenerlo presente”, insistió.

El economista Rafael Flores, uno de los mayores expertos en el análisis presupuestario, agregó: “El Gobierno podrá hacer el ajuste en tanto y en cuanto logre acordar con la oposición, porque si esto entra en el juego político de la discusión electoral, estamos perdidos”.

Para Flores, es primordial que Macri convoque a un acuerdo político a todo el arco opositor, incluyendo al sindicalismo y a los empresarios. “No es Macri el que debe mostrar un plan, es el país. Y esto debe ser creíble. Si no, la confianza de los inversores no volverá”.

Errores de origen

El analista Flores afirmó que “es muy difícil” el ajuste “de shock” que se pretende. Uno de cada dos pesos que gasta el Estado nacional va a jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares, y esto se indexa por la ley de movilidad y no se puede tocar.

Eso lleva a que el peso del ajuste recaiga sobre la otra mitad. Por eso el Gobierno se vio forzado, según Flores, a restablecer las retenciones después de que los sectores exportadores vieron duplicarse sus precios en pesos por la devaluación.

“Hubo un error de origen de Cambiemos: bajar impuestos antes de consolidar el equilibrio fiscal. La Argentina tiene una presión tributaria muy alta, pero se optó por cortar el ingreso de dinero antes de resolver el agujero y esto se financió con deuda externa”, dijo Flores.

¿Eliminar los controles de capitales de entrada también fue un error?, consultó este diario. “Absolutamente. Creían que con la sola llegada de Macri al poder iba a caer una ‘lluvia de inversiones’ productivas, cuando la realidad es que la Argentina es un país muy poco confiable hacia afuera, por su historial de defaults y demás”.

Como no venían esos dólares, el Gobierno liberó la cuenta de capital y llegaron los billetes para la especulación financiera. “Bueno, eso se paga. Te ayudan cuando vienen, pero al primer problema se van y te dejan un agujero muy grande, que fue lo que pasó desde abril pasado”.

El ajuste que demanda el déficit cero en 2019

Los números principales de la propuesta del Gobierno.

- 340 mil M Reducción del gasto público por 340 mil millones de pesos. La Nación recortará gastos por 240 mil millones y las provincias, por un total de 100 mil millones.

+ 280 mil M Incremento de ingresos por 280 mil millones de pesos. Esto se lograría con la suba de retenciones, la extensión de Ganancias y un 1% a Bienes Personales en el exterior.

 

Fuente: lavoz.com.ar

Productores yerbateros acordaron una suba del 20% en el precio de la hoja.

La yerba mate tendrá el mes que viene una suba en el precio de góndola, a raíz de un acuerdo con los productores que fijó un incremento del 20% en la materia prima.

Luego de dos meses de conflicto, el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) informó que logró consenso entre los miembros del directorio y los nuevos valores para la materia prima.

Los productores exigían un incremento del 45%, pero tuvieron que aceptar menos de la mitad por la negativa del sector industrial en la cadena de valor.

Con este acuerdo, el kilogramo de la hoja verde pasó a $8,40 y el kilogramo de la canchada saltó a $31,40, en ambos casos puesto en secadero. Los nuevos precios tendrán vigencia entre octubre de 2018 y marzo de 2019, informó la autoridad regulatoria según un cable de la agencia NA.

De esta manera, se espera que el precio minorista de la yerba tenga un salto en las góndolas. El producto venía registrando aumentos por goteo en los últimos meses a tono con el ritmo inflacionario, lo que llevó al paquete de un kilo a superar ya los $100 en la mayoría de las marcas.

El precio para el semestre octubre 2018-marzo 2019 quedó establecido en la Resolución 317/18 del INYM, donde además se determina que el incumplimiento de los valores fijados hará pasible al infractor de las sanciones dispuestas en la Ley 25.564.

La ley que regula la producción yerbatera establece que los precios para el kilogramo de hoja verde y el kilogramo de yerba canchada deben ser acordados dos veces al año, lo que ocurre en marzo y en septiembre de cada año.

Los valores deben ser fijados por acuerdo unánime del Directorio, y en caso de no lograrse, deben ser definidos por la Secretaría de Agroindustria que conduce Luis Miguel Etchevehere.

 

Fuente: datachaco.com

Un dólar más alto, la inflación que no parece ceder y salarios atrasados cambiaron la ecuación para aquellos que hoy se plantean obtener una línea para fines hipotecarios. Qué pasa con los que ya los sacaron

Cuando se anunciaron, los créditos UVA fueron definidos como la gran posibilidad de llegar a la casa propia para muchos que durante décadas vivieron con la cabeza puesta en la renovación del próximo alquiler. En aquel momento, la cuota inicial para un crédito hipotecario usando la modalidad ajustada por inflación era considerablemente menor a un alquiler mensual promedio. Esa, la baja barrera de entrada, hacía posible el sueño.

 

Pero la suba del dólar, el rebrote inflacionario y buena parte de los salarios que no acompañaron, cambiaron la ecuación para muchos posibles clientes. Con todo, siempre se trata de cálculos, presupuestos y, en definitiva,  decisiones de cada familia.

 

Un repaso. Este tipo de líneas ofrecidas por los bancos están ajustadas por la llamada UVA (Unidad de Valor Adquisitivo), que es un coeficiente que ajusta las cuotas y el capital del crédito hipotecario con la inflación, a la que se le suma una tasa nominal anual fija que en sus comienzos se encontraban entre el 3,5% al 7% para clientes, según cada tipo de banco.

 

Las tasas de interés ya habían subido

 

Esa tasa es el primero, más leve, de los problemas. "La primera distorsión es que quienes sacaron un crédito UVA este año no lo sacaron a una tasa del 5% sino del 7% anual", explica Damián Di Pace director de la consultora Focus Market.

 

Ya en abril, semanas antes de que comenzara la primera turbulencia cambiaria del año, el Banco Nación anunció un aumento en la tasa de interés fija para esos créditos hipotecarios, pasando de 5,5% a 6,5% (para clientes sueldo del banco) y 8% (para externos). Ese cambio ya planteaba un piso más alto para los ajustes de inflación. Los demás bancos, públicos y privados, acompañaron, cada uno con sus porcentajes.

 

 "La ecuación era beneficiosa en abril de 2016, pero desde comienzos de este año los requisitos son tales que gran parte de los que se plantean sacar un UVA pagarían más que un alquiler"

El ajuste inflacionario fue uno de los factores que más se subestimó a principios de la gestión para lanzar los productos UVA, particularmente en algo tan caro como una casa. Así lo expresa Cristian Buteler, titular de Buteler Servicios Financieros.

 

La inflación cambió todo, incluso los requisitos

 

"En un primer momento, indexar por inflación una deuda y sobre todo una tan grande como la que implica una casa en un país inflacionario-crónico como es Argentina es por lo menos arriesgado", comenta Buteler.

 

Los datos convalidan esa línea de pensamiento, con Di Pace marcando que en abril de 2016 una unidad UVA era de 14,06, contra el valor actual de 25,90. Un incremento del 77% en dos años y medio.

aumento en la unidad UVA se traduce en aumento de cuota inicial. Y junto con mayores tasas, el resultado final es una mayor barrera de entrada. "La gran diferencia en un crédito UVA es que antes lo podía sacar casi cualquiera, hoy en día solo lo puede sacar un segmento de mayor ingreso, que pueda justificar el mínimo de $80.000 necesarios en promedio", plantea Mariano Otalora, experto en finanzas personales.

Irónicamente, consigna Otalora, "las UVAs justamente venían a resolver el problema de altas barreras de entrada para acceder a una casa".

El dólar pone dudas en el mercado inmobiliario

Un problema que la modalidad viene arrastrando desde hace tiempo, detalla Otalora, tiene que ver con dos cosas: el tiempo y el dólar. "Hoy en día comprar una propiedad es una jugada arriesgada porque el tramite sigue siendo muy lento, y eso implica un factor de tipo de cambio muy grande", dice.

Es que con los vaivenes más fuertes en materia cambiaria, el tiempo entre el otorgamiento del crédito y la compra de la propiedad, el valor del dólar puede cambiar sustancialmente. Eso pesa tanto en la cabeza del comprador como del vendedor.

"En abril de 2016 una unidad UVA era de 14,06, contra el valor actual de 25,90; marcando un incremento del 77% en dos años y medio"

Di Pace gráfica esto comparando que "no hay comprador porque el capital que ponen para UVA es en pesos y no hay vendedor porque no sabe si está vendiendo mal o bien al precio que le ofrecen por las fluctuaciones de tipo de cambio".

En general, los analistas coinciden en que la ecuación para los que adherían era beneficiosa en abril de 2016, cuando se lanzaron, pero que desde comienzos de este año, cuando la aceleración inflacionaria y la suba del dólar empezaron a pisar más fuerte, los requisitos de ingresos para acceder son tales que gran parte de los que se plantean sacar uno estarían pagando casi más que un alquiler.

Así, el sueño de la casa propia, disponible para la base más amplia de la piramide salarial en 2016, parece se cada vez menos accesible. Y la vara  sigue subiendo.

 

Fuente: infobae.com