Jueves, 30 Abril 2026
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Este jueves, el Ejecutivo provincial anunció los nuevos casos de coronavirus en Chaco asegurando que son 17 más los infectados, sumando 226 positivos. Además, ya son 10 las personas fallecidas.

Asimismo, hay siete internados, dos de ellos en estado crítico. Uno se encuentra en el Hospital Perrando y el resto en sanatorios privados.

Por otro lado, se dieron de alta a 60 personas y 965 muestras dieron resultados negativos. También, 548 estudios todavía se están analizando.

 

Finalmente, 1707 personas fueron evaluadas con el test de hisopado.

 

Fuente: datachaco.com

Existe lo evidente y luego lo que debería ser evidente. Lo evidente es que la pandemia del coronavirus ha paralizado a la mayoría del mundo humano. Muchos países están en cuarentena. Hasta el momento, más de 1,7 millones de personas han sido infectadas, más de 100.000 han fallecido y miles de millones viven temiendo que el número de enfermos y muertos se incremente de forma exponencial. Las economías están en recesión, con todos los problemas que eso implica para el bienestar de la humanidad.

Lo que debería ser evidente, pero quizá no lo sea para muchas personas, es que nada de esto debería sorprendernos. El hecho de que se iba a generar otra pandemia era totalmente predecible, aunque el momento preciso de su surgimiento y su trayectoria no lo fueron. Hay además una sensación importante de que la pandemia fue producto de nuestra propia acción humana. Una pandemia puede lucir como un completo desastre natural, pero a menudo —tal vez casi siempre— no es así.

Los coronavirus surgieron en los animales y brincaron la barrera de las especies hacia los humanos, para luego propagarse con la transmisión entre humanos. Este es un fenómeno común. La mayoría —y algunos creen que todas— las enfermedades infecciosas son de este tipo (zoonóticas). Eso, por sí solo, no las coloca en el ámbito de la responsabilidad humana. Sin embargo, muchas enfermedades zoonóticas surgen debido a la manera en que los humanos tratamos a los animales. Los mercados de perecederos (donde se venden animales vivos) de China son un excelente ejemplo. Esos mercados son el origen probable no solo de la COVID-19, sino también del síndrome respiratorio agudo grave (SRAG) y de algunos brotes de gripe aviar, por ejemplo (otra posible fuente del coronavirus que causa la COVID-19 podría ser una de las tantas granjas mixtas de ganado y vida silvestre en China, pero los humanos también son responsables de ellas).

Los mercados de perecederos, que se ubican no solo en China sino también en algunos países de Asia oriental, tienen varias características que los hacen especialmente proclives a engendrar enfermedades zoonóticas infecciosas. Los animales vivos son alojados en condiciones extremas de hacinamiento hasta que son sacrificados en el mercado para quienes los compran. En estas condiciones, las infecciones se transmiten con facilidad entre animales. Como regularmente están trayendo nuevos animales al mercado, una enfermedad puede propagarse a través de una cadena de infección de un animal a otros que llegan mucho después. La proximidad con los humanos, aunada al flujo de sangre, excremento, así como otros fluidos y partes del cuerpo, facilita que los humanos se infecten. Una vez que la transmisión entre humanos ocurre, el resultado previsto es una epidemia, a menos que el problema se contenga rápidamente. El transporte aéreo global puede convertir una epidemia en pandemia en cuestión de semanas o meses, que fue exactamente lo que sucedió con este nuevo coronavirus.

Son estas mismas condiciones las que facilitan la aparición de nuevas enfermedades infecciosas y a la vez infligen terribles daños a los animales (ser encerrados en condiciones de hacinamiento para luego ser asesinados). En pocas palabras, la pandemia del coronavirus es el resultado de nuestro grave maltrato a los animales.

Aquellos que piensan que esto es un problema exclusivamente chino en vez de uno humano deberían recapacitar. Hay una gran cantidad de zoonosis que han surgido del maltrato a los animales por parte de los humanos. Por ejemplo, el origen más probable del VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) es el VIS (virus de inmunodeficiencia en simios), y la manera más probable en la que cruzó la barrera entre especies fue a través del contacto sanguíneo de un primate no humano descuartizado para el consumo humano. De forma similar, la variante de la enfermedad Creutzfeldt-Jakob probablemente tuvo sus orígenes en su análogo bovino, la encefalopatía espongiforme bovina (EEB) o enfermedad de las vacas locas. El mecanismo de transmisión más probable fue a través del consumo humano de ganado infectado.

En el futuro, debemos esperar sin lugar a dudas que nuestro maltrato hacia los animales cause estragos en nuestra propia especie. Además de futuras pandemias, enfrentamos el riesgo muy real de cultivar una resistencia a los antibióticos. El factor que más contribuye a esto es el uso de antibióticos en la industria de la agricultura animal, por parte de los promotores de crecimiento (para llevar a los animales al peso ideal de sacrificio tan rápido como sea posible) y para frenar la propagación de infecciones entre los animales criados en las crueles condiciones intensivas de las granjas industriales.

Es completamente posible que el futuro de los humanos incluya un regreso a la era previa a los antibióticos, en la que montones de personas fallecían de infecciones que han sido tratadas de manera eficaz desde el descubrimiento de la penicilina y otros de los primeros agentes antibacterianos. De ser así, tal vez resulte que la era de los antibióticos fue solo un breve paréntesis entre dos periodos mucho más extensos en la historia de la humanidad, en los cuales sucumbimos en masa a las infecciones bacterianas. Ese panorama, que es incluso peor que la crisis actual, no es menos real. Como especie, sabemos de este problema, pero aún no hemos hecho lo que debe hacerse para evitarlo (o al menos reducir las posibilidades de que suceda).

Lo que este y muchos otros ejemplos revelan es que lastimar a los animales puede conducir a un daño considerable para los humanos. Esta es una razón egoísta —además de las razones morales más contundentes— para que los humanos traten mejor a los animales. El problema es que incluso el interés personal es un motivador imperfecto. Para todo lo que nos ufanamos en llamarnos “Homo sapiens”, el “humano sabio”, demostramos tener muy poca sabiduría, incluso del tipo prudencial.

Esto no busca negar los numerosos logros intelectuales de la humanidad. Sin embargo, esos logros están combinados con muchas carencias cognitivas y morales, incluyendo la excesiva seguridad en nuestra habilidad para resolver problemas. En general, los humanos responden a las pandemias en vez de actuar para prevenirlas. Intentamos prevenir su propagación luego de que emergen y desarrollar tratamientos para los infectados. La crisis actual demuestra lo absurdo de este método. Lo más cerca que estamos de prevenir una epidemia es el esfuerzo de desarrollar vacunas. Pero incluso este tipo de prevención es una clase de reacción. Las vacunas se desarrollan en respuesta a un virus que ya ha surgido. Como bien muestra esta experiencia con el coronavirus, puede haber una demora significativa entre ese surgimiento y el desarrollo de una vacuna segura y efectiva. Durante ese tiempo, tanto el virus como los intentos para prevenir su propagación pueden generar mucho daño.

La prevención real requiere tomar medidas desde el principio para minimizar las posibilidades de que el virus u otros agentes infecciosos surjan. Una de esas medidas cruciales sería una valoración más inteligente —y más compasiva— de nuestro trato hacia los animales no humanos, y acciones concurrentes.

Algunos podrían decir que es insensible poner en evidencia la responsabilidad humana de la pandemia actual mientras sigue en curso. ¿Es realmente inapropiado restregar nuestras caras colectivas en este desastre que nosotros mismos causamos? Esas inquietudes están fuera de lugar. No escuchamos las advertencias previas sobre los riesgos de nuestro comportamiento, realizadas en momentos con menos pánico. Claro que es muy posible que incluso cuando estamos momentáneamente “conscientes” ahora, olvidemos pronto las lecciones. Hay muchos precedentes que lo demuestran. Es por eso que, dada la importancia de lo que está en riesgo, es mejor incurrir en un poco de presunta insensibilidad que dejar pasar una oportunidad de fomentar un cambio positivo. La posibilidad de evitar mucho sufrimiento y millones de vidas están en juego.

David Benatar es profesor de Filosofía y director del Centro de Bioética de la Universidad de Ciudad del Cabo. Su libro más reciente es “The Human Predicament: A Candid Guide to Life’s Biggest Questions”.

(c) The New York Times 2020



Fuente: infobae.com

Son 33 las Escuelas Técnicas y de Formación Profesional que se sumaron a confeccionar máscaras, barbijos, gorros, batas, entre otros elementos de uso cotidiano, para donar entre los agentes de salud y de seguridad en toda la provincia en el marco de la emergencia por el COVID – 19.

Los alumnos y docentes de las instituciones, dependientes de la Dirección de Educación Técnica y Formación Profesional, además de la creación de los elementos de higiene y seguridad aportan sus conocimientos, talleres, laboratorios e insumos.

“Se hacen máscaras faciales con las impresoras 3D, también se están haciendo porta sueros, reparaciones de camas, reparación y mantenimiento de instalaciones, confección de barbijos, cofias, chalecos, overoles, y la parte de medicina que se coordinan directamente con los profesionales de Salud Pública”, detalló a Diario Chaco el director de Educación Técnica y Formación Profesional, Caludio Gerometta.

Explicó que se trata de “una colaboración voluntaria de las escuelas, en un trabajo articulado entre los docentes y alumnos. Cumpliendo con su cuarentena y restricción domiciliara, se pudo articular que se acerquen las impresoras a los domicilios de los profesores o estudiantes”, comentó el funcionario y agregó que “en cuanto a la confección de porta sueros y reparaciones, se coordina entre las direcciones regionales, las escuelas y el Ministerio de  Salud para que trabajen con las medidas de seguridad correspondientes”.

Hasta el 10 de abril los estudiantes y docentes confeccionaron y entregaron 1500 protectores faciales, 3 mil barbijos de tela, 200 cofias y 40 trajes.

Además, otras escuelas técnicas y de formación profesional reparan camas, confeccionan y reparan overoles, construyen porta sueros, realizan el mantenimiento de aires acondicionados, reparaciones eléctricas, entre otras tantas tareas de asistencia a la comunidad.

En tanto, aseguraron que desde Educación se controla la seguridad de las personas que están trabajando con las impresoras y en los talleres.

En paralelo a las tareas solidarias, en las Escuelas Técnicas ya comenzaron las clases con la modalidad virtual, a través del Portal Educativo “ELE” con los materiales de estudio para el desarrollo de los programas.

LAS ESCUELAS PARTCIPANTES

Escuelas de Educación Agropecuaria Nro 3 “María Auxiliadora” de Charata; Nro 38 de San Bernardo; Nro 41 “San Isidro Labrador” de Quitilipi; Nro 51 “Presidenta Cristina Fernández de Kirchner” de Taco Pozo; Nro 6 de El Sauzalito, y Nro 8 de General San Martín.

Por otro lado, las escuelas de Educación Técnica Nro 1 “Paula Albarracín” de Villa Ángela; Nro 12 “María Rosa Almandoz” de Castelli; Nro 16 “1ro de Mayo” de Resistencia; Nro 18 “Profesora Magdalena Touceda” de Quitilipi; Nro 20 “Nuestra Señora de Luján” de Tres Isletas.

Además, las EET Nro 21 “General Manuel Belgrano” de Resistencia; Nro 22 “Teniente Benjamín Matienzo” de Sáenz Peña; Nro 23 “Gregoria Matorras de San Martín” también de Sáenz Peña; Nro 25 de Villa Ángela; Nro 26 “Colonia General San Martín” de San Martín.

Asimismo, las EET Nro 27 “Francisco Ramón Le Vraux” de Las Palmas; Nro 28 “Victorino Gutiérrez” de Machagai; Nro 29 “Domingo Carlisi” de Charata; Nro 37 de General Pinedo; Nro 40 “Tránsito Raúl Baldonado” de Villa Berthet; Nro 42 “Profesor Ernesto Roberto Ayala” de Taco Pozo; Nro 47 “Escribano Deolindo Felipe Bittel”, de La Verde; Nro 49 “Papa Francisco” de Santa Sylvina.

También, las EET Nro 5 “Ingeniero Juan Col” de Las Breñas; Nro 50 “Nicolás Miguel Gaczek” de Corzuela; Nro 52 “Carlos René Andión” de Pampa del Infierno; y Nro 53 “Juan Domingo Perón” de Presidencia de la Plaza.

Finalmente, las escuelas de Formación Profesional Nro 4 “Reverendo Victoriano Rodrigo”; la Nro 44 (ex Meval) y la EFP Caminos, todas de Resistencia; y la Nro 14 de Las Breñas.

Fuente: diariochaco.com

El Ministerio de Salud Pública de la provincia, informa que hasta este martes 14, a las 20, se registraron 10 nuevas personas con Covid-19 positivo, sumando 209 los infectados en la provincia.

Además, a la fecha son 56 altas de pacientes confirmadas, 9 fallecimientos, y 6 pacientes que se encuentran en internación.

Las localidades con casos positivos corresponden a Barranqueras, Charata, Fontana, Makallé, Margarita Belén, Misión Nueva Pompeya, Pampa del Indio, Puerto Bermejo, Puerto Vilelas, Resistencia, Villa Ángela y otras localidades del país (personas que temporalmente residen en Chaco).

Cabe destacar que el caso confirmado de Villa Ángela cumple el aislamiento en la ciudad de Corrientes y el de Misión Nueva Pompeya, en Resistencia.

Fuente: datachaco.com