Jueves, 14 Mayo 2026
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Hace unos 4.000 años, una intensa lluvia de estos objetos cayó sobre el norte de Argentina, convirtiéndolo en una reserva de gran valor astronómico y espiritual para los pueblos originarios moqoit

En un sitio remoto en el norte de Argentina, entre las provincias de Chaco y Santiago del Estero, la tierra está salpicada por decenas de depresiones. La causa es natural, pero no precisamente por el planeta Tierra. Los responsables son meteoritos, o como el pueblo originario moqoit (mocovíes, en español) los define, los regalos del cielo.

La reserva Pigüem N’onaxá (Campo del Cielo) es un Parque Provincial en la localidad de Gancedo, Chaco. Se trata de un área protegida dentro de una zona más grande donde hace más de 4.000 años cayó un meteoro gigante que, se cree, pesaba unas 800 toneladas, algo así como cinco ballenas azules juntas. Al ingresar a la atmósfera, se partió y causó una lluvia de meteoritos que se dispersó por unos 100 kilómetros de largo y tres kilómetros de ancho.

Campo del Cielo es una de las mayores áreas de impactos conocidas en la Tierra. Allí están algunos de los fragmentos descubiertos más grandes del mundo, como el “Chaco”, que pesa 37 toneladas, mide 2,20 metros en su parte más alta y es el segundo más grande del planeta. También se encuentra “Gancedo”, en el tercer lugar, de 28 toneladas, registrado por científicos en 2016. Aunque los moqoit sabían de estos objetos de hierro y niquel desde muchísimo antes.

Acariciando meteoritos

Gabino Mocoví camina pausado entre los meteoritos. Cada vez que pasa cerca de uno, lo acaricia con amor y respeto. “Tienen un significado muy importante”, dice mientras pasea en una templada tarde de octubre en la reserva. “Son regalos del cielo de Lapilalaxachi” o el abuelo, un grupo de estrellas conocido en la astronomía académica como las Pléyades. “A través de los meteoritos se conecta con nosotros como protección”, explica.

Mocoví tiene 30 años y es guía Nauecqataxanaq (jóvenes guías moqoit) que, junto a otros diez compañeros de la comunidad, reciben a turistas, estudiantes y curiosos de los meteoritos. “Queremos transmitir lo que es Campo del Cielo desde nuestra cosmovisión. No solamente del lado científico”, asegura.

Durante miles de años, este fue un lugar de peregrinación y rituales para los moqoit. Los meteoritos son parte de su identidad. Incluso han llegado a usarlos para confeccionar instrumentos, como boleadoras. Muchas de las ubicaciones de los objetos las mantuvieron en secreto por generaciones.

“Los ancianos creían que los meteoritos se enterraron bajo la tierra y salían para que los encuentre el que estaba elegido”, agrega. En la década de 1960, el científico estadounidense William Cassidy lideró una expedición y halló varios meteoritos de miles de kilos, como el Chaco. Esta mole de metal y su cráter están dentro de la reserva, a metros de un centro de interpretación, que alberga al menos 300 meteoritos de la zona.

La expedición, y otras que la sucedieron, trajeron explicaciones y nuevas hipótesis sobre estos objetos y puso a Campo del Cielo en el mapa astronómico mundial. Pero, al mismo tiempo, los meteoritos empezaron a estar seriamente amenazados.

Mercado negro

Ejemplos del tráfico de meteoritos de Campo del Cielo sobran. En el mercado negro, superan los miles de dólares, según tamaño y peso. En julio pasado, el programa de televisión estadounidense El precio de la historia mostró cómo un hombre intentaba vender un meteorito de 20 kilos de Campo del Cielo por 7.000 dólares. Los meteoritos están protegidos por leyes provinciales y nacionales, pero los especialistas afirman que no son suficientes. Se necesita más control.

Es una amenaza que va más allá de la ciencia. Para los moqoit, Campo del Cielo es un espacio energético. “Los ancianos contaban que este lugar sagrado tiene energías que te pueden renovar de manera espiritual. Eso es lo que me pasa a mí y a todos mis compañeros”, afirma Mocoví.

Mientras observa el cielo nocturno, el guía señala un grupo de estrellas. “Ahí está Lapilalaxachi, el abuelo que protege el cielo y la Tierra. Él mandó los meteoritos como protección. Y el pueblo moqoit entiende ese mensaje de poder. Por eso, hay que cuidar y respetar a los meteoritos”.

El astrónomo y antropólogo Alejandro López explica que el pueblo moqoit sostiene que el cosmos, “un poco al estilo de Star Trek, está lleno de sociedades humanas y no humanas. La propia estructura del universo está dada por las acciones e intereses de estas sociedades”.

Desde hace casi 30 años, se especializa en la etnoastronomía, principalmente de los pueblos originarios de Chaco y los procesos de cambio en la historia de sus astronomías. “Desde el punto de vista moqoit, cuando uno se relaciona con el cosmos, no solo lo hace con el cielo, también con el monte, con el agua… No estás simplemente interactuando con objetos, sino que básicamente estás leyendo un mapa de intenciones”, detalla.

Protección para el futuro

La llegada de los científicos a Campo del Cielo, el conocimiento mundial de este lugar y el contrabando de los meteoritos abrió la puerta a nuevas conversaciones entre los moqoit. Se decidió que quienes tenían que divulgar la cultura y el secreto de los meteoritos que protegieron por milenios eran los jóvenes.

“Cuando se hizo el proceso de formación de los jóvenes guías fue muy importante contar con la autorización y participación de ancianos de las comunidades”, describe el astrónomo Alejando López, que participó de la capacitación. “Buena parte de ese trabajo consistió en la negociación sobre qué cosas eran razonables poner en palabras en el contexto del turismo y de las visitas. Y no era tan común que se decidiera que los jóvenes iban a hablar de este tema”, cuenta.

Por su parte, Mocoví describe que “los ancianos interpretaron que tenía que haber una nueva forma de cuidar a los meteoritos. Algo tenía que cambiar. Tenían que animarse a hablar para contar su versión. Si ellos hablaban, podía ser una nueva forma de cuidar y proteger a los meteoritos”. Además, concluye que, “así, a partir de ahora, los meteoritos estarán protegidos desde las dos culturas”.

Fuente: El País

La Oficina del Presidente condenó este domingo el ataque contra la comunidad judía en la ciudad de Sídney, Australia, que dejó víctimas fatales y varios heridos .

"Este acto de violencia dirigido a familias judías que se encontraban reunidas para celebrar la festividad de Janucá, demuestra el desprecio por la vida y el afán de destrucción de un grupo de personas intolerantes cuya única meta es el fin de la humanidad como la conocemos y la imposición de un nuevo sistema teocrático de represión de libertades, incluida la libertad de culto", señaló el Gobierno.

"El Presidente de la Nación, Javier G. Milei, expresa sus condolencias a los familiares de las víctimas y reafirma su compromiso con la protección de la comunidad judía, así como con la cooperación internacional para prevenir, combatir y erradicar la violencia contra dicha comunidad, especialmente en la República Argentina, un país que fue víctima directa del terrorismo islamita y su visceral antisemitismo", cerró el comunicado.

TIROTEO EN AUSTRALIA

Un grave episodio de violencia conmocionó este domingo a Australia, luego de que se registrara un tiroteo en la playa Bondi, en la ciudad de Sidney, que dejó un saldo de al menos 11 personas muertas y 29 heridas. El ataque ocurrió en las inmediaciones de un evento comunitario donde se celebraba Janucá, una festividad judía.


Fuente: datachaco.com

Lo comunicó La Academia de Cine de España. El actor residía en Madrid. En 1985, la película La Historia Oficial, que protagonizó, ganó el Oscar.

Héctor Alterio, uno de los actores más destacados del cine argentino y español, falleció a los 96 años en Madrid, según anunció la Academia de Cine de España. Con una carrera que se extendió por más de siete décadas, Alterio se consolidó como una figura central en la cultura de ambos países y recibió reconocimientos como el Goya de Honor del cine español en 2004 y el Cóndor de Plata del cine argentino en 2008.

La familia Alterio-Bacaicoa, a través de la productora Pentación Espectáculos, hizo llegar un comunicado donde expresa que el gran actor falleció “después de una vida larga y plena dedicada a su familia y al arte, estando activo profesionalmente hasta el día de hoy”.

Por su parte, Leonardo Cifelli, el secretario de Cultura de la Nación, publicó en X la despedida: “Con profundo pesar despedimos a Héctor Alterio, uno de los grandes actores de la historia cultural argentina. Este año tuvimos el honor de reconocerlo con el Premio a la Trayectoria del Fondo Nacional de las Artes, como testimonio de una vida dedicada al arte y a la escena. Alterio fue un ejemplo de compromiso, generosidad y respeto por un oficio al que se entregó con excelencia, sensibilidad y coherencia a lo largo de décadas. Su legado permanecerá vivo en su obra y en la memoria cultural de nuestro país. Acompañamos con afecto a su familia, seres queridos y a toda la comunidad artística en este momento de dolor”.

Nacido en Buenos Aires en 1929, Alterio debutó como actor en 1948 con la obra “Prohibido suicidarse en primavera”, de Alejandro Casona. Tras completar sus estudios de Arte Dramático, fundó la compañía Nuevo Teatro, desde donde impulsó la renovación de la escena teatral argentina durante los años sesenta. Su salto al cine marcó un punto de inflexión en su trayectoria, participando en producciones emblemáticas de la nueva generación de cineastas argentinos, como las dirigidas por Leopoldo Torre Nilsson.

En 1975, Alterio se trasladó a España tras recibir amenazas de muerte de la organización paramilitar Triple A. Este hecho marcó el inicio de una etapa decisiva en su vida profesional, en la que se integró plenamente en el cine español. Colaboró con directores como Jaime Chávarri en “A un dios desconocido”, película que le valió la Concha de Plata en el Festival de San Sebastián; Pilar Miró en “El crimen de Cuenca”; y Jaime de Armiñán en “El nido”, cinta nominada al Oscar en 1980. A pesar de residir en España, Alterio mantuvo una presencia constante en el cine argentino, participando en cuatro de las primeras películas del país nominadas a los premios de la Academia de Hollywood: “La tregua” (1974), “Camila” (1984), “La historia oficial” (1985), que obtuvo el Oscar, y “El hijo de la novia” (2001).

El reconocimiento a su trayectoria llegó de ambos lados del Atlántico. En 2004, la Academia de Cine de España le otorgó el Goya de Honor, que recibió de manos de sus hijos, Malena y Ernesto Alterio, también actores reconocidos. En 2008, Argentina le concedió el Cóndor de Plata por su contribución al cine nacional. Su último trabajo cinematográfico fue en 2015, en la película “Due uomini, quattro donne e una mucca depressa”, de la directora italiana Anna di Francisca, y en 2014 participó en “Kamikaze”, dirigida por Álex Pina.

A los 94 años se subió al escenario del Teatro Reina Victoria de Madrid con una obra escrita y dirigida por su pareja desde hace casi 60, Ángela Bacaicoa, Una pequeña historia, con la que representó su viaje de ida y vuelta a Argentina.

El legado de Alterio trasciende su propia obra. Sus hijos, Malena y Ernesto, han seguido sus pasos en la actuación, consolidando una dinastía artística reconocida tanto en Argentina como en España. A lo largo de su vida, Alterio recibió el respeto y el afecto de colegas y profesionales del séptimo arte, quienes destacaron su influencia y su aporte a la cultura.

El 11 de abril de 2023, el Centro Cultural Kirchner de Buenos Aires le rindió un homenaje especial y lo nombró Personaje Emérito de la Cultura. Al agasajo asistieron figuras destacadas del cine argentino, reflejo del respeto y la admiración que cosechó durante su carrera. Esa noche tan especial estuvieron, entre otros, Pepe Soriano, Ricardo Darín, Georgina Barbarossa, Víctor Laplace y hubo musicales de Adriana Varela y Rodolfo Mederos. La distinción fue entregada por el exministro de Cultura Tristán Bauer y Gastón Pauls ofició de maestro de ceremonia.

El actor asistió a la gala junto a su compañera, la psicoanalista Ángela Bacaicoa, y su hija, la actriz Malena Alterio. Allí, intercaló sus palabras con los aplausos de un auditorio que celebró cada una de sus intervenciones con admiración y respeto. En su discurso, Alterio expresó: “Estoy contento de lo que he vivido. Dicen, y con razón, que estoy en tiempo de descuento. No sé si saben que tuve un tío en Chacarita que fue un gran arquero de fútbol; espero atajar varios penales todavía y seguir jugando todo lo que pueda”.

Fuente: Infobae

La misión transportó 34 experimentos científicos y tecnológicos desarrollados por universidades, centros de investigación y empresas.

Buenos Aires, 14 diciembre (NA) -- China lanzó este sábado al espacio el cohete portador Kuaizhou-11 Y8, que transportó una nave espacial experimental y un satélite, en una misión destinada a realizar investigaciones científicas y pruebas de nuevas tecnologías en órbita, según supo la Agencia Noticias Argentinas.

El lanzamiento se realizó a las 9:08 hora de Beijing desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, en el noroeste del país, y las cargas útiles fueron colocadas con éxito en la órbita prevista, de acuerdo con la información oficial.

Una plataforma experimental con capacidad de carga y múltiples investigaciones

La nave experimental DEAR-5, desarrollada por la empresa comercial AZSPACE, con sede en Beijing, funciona como una plataforma espacial con capacidad de carga útil de hasta 300 kilogramos, lo que le permite operar en órbita durante al menos un año.

El vehículo está compuesto por un módulo de carga y un módulo de servicio, ofrece 1,8 metros cúbicos de espacio útil y cuenta con la capacidad de transmitir datos experimentales a la Tierra. En esta misión transporta 34 experimentos pertenecientes a universidades, institutos de investigación y empresas, que abarcan áreas como microgravedad, tecnología espacial, ciencia de materiales y verificación de nuevas tecnologías.

La nave, de forma cilíndrica con la parte superior afilada, está equipada con dos paneles solares de película delgada y múltiples instrumentos para experimentos en órbita, entre ellos una cámara óptica, sensores ambientales espaciales, un área para cultivo de plantas, un pequeño laboratorio y un compartimento sellado flexible.

Entre las cargas útiles también se encuentra el satélite Xiwang-5 fase 2, desarrollado por la Academia de Tecnología Espacial de China.

El Kuaizhou-11, un cohete de combustible sólido desarrollado por China Aerospace Science and Industry Corporation Limited, tiene una capacidad de carga útil de una tonelada para alcanzar una órbita solar sincrónica a 700 kilómetros de altitud. Esta misión representó el cuarto vuelo del vehículo lanzador.

 


Fuente: NA