La crecida de los ríos Paraná y Paraguay continúa agravando la situación de las poblaciones ribereñas del Chaco, donde las evacuaciones, los caminos anegados y las restricciones de circulación se multiplicaron durante las últimas horas.
Puerto Vilelas, Barranqueras, San Pedro Pescador, Isla del Cerrito y sectores de Colonia Benítez se encuentran entre las zonas más comprometidas por el avance del agua, mientras los organismos de emergencia mantienen operativos de asistencia y seguimiento de las defensas.
El panorama se tornó especialmente preocupante este martes, cuando el río Paraná alcanzó los 7,16 metros en el puerto de Barranqueras, de acuerdo con los registros de Prefectura Naval Argentina (PNA) actualizados a las 7.21.
La marca superó ampliamente los niveles de alerta, establecidos en 6 metros, y de evacuación, fijados en 6,50 metros. En apenas seis días, desde el miércoles 14, cuando el río registraba 5,40 metros, el incremento fue de 1,76 metros.
La situación también es crítica en la margen correntina, donde el Paraná alcanzó los 7,27 metros y se encontraba en etapa de evacuación.
En tanto, el río Paraguay registró 7,90 metros en Isla del Cerrito y 7,08 metros en Las Palmas, ambas localidades por encima de sus respectivas marcas de evacuación.
El Comité Provincial de Emergencia había declarado el sábado pasado la alerta roja para los sectores ubicados fuera del cordón de defensas, entre ellos Puerto Antequeras, Barranqueras, Puerto Vilelas, Isla del Cerrito y San Pedro Pescador.
La advertencia respondió al acelerado incremento del caudal, provocado por las precipitaciones en las cuencas superiores de los ríos Paraná e Iguazú y las mayores descargas de las centrales hidroeléctricas aguas arriba.
Vilelas: operativos de evacuación
Uno de los escenarios más delicados se registra en Puerto Vilelas, donde los equipos municipales de emergencia continúan trabajando en la evacuación de familias asentadas en la zona costera.
El avance del agua obligó a intensificar los traslados hacia refugios temporales y centros de evacuados, mientras numerosos vecinos intentan rescatar sus pertenencias antes de que sus viviendas queden anegadas.
Según informó la Municipalidad, los operativos incluyen la carga y descarga de muebles, el traslado de familias y la asistencia a quienes permanecen en sectores afectados. Las tareas se desarrollan de manera ininterrumpida, tanto durante el día como por la noche, debido a la velocidad con que cambia la situación y a las dificultades de circulación.
Mientras una parte del personal trabaja para mantener transitable el Camino Costero, otros equipos se ocupan de trasladar personas y pertenencias. Las restricciones impuestas por el avance del agua complican los desplazamientos y obligan a coordinar los recorridos para garantizar la seguridad de las familias y de quienes participan en las tareas de asistencia.
La creciente también mantiene comprometidos los accesos a sectores rurales y parajes próximos al río. En Isla Soto y Cinco Bocas, el camino de acceso ya había sufrido interrupciones durante septiembre, una situación que anticipó las dificultades que ahora se profundizan con la nueva subida del Paraná.
Barranqueras cerró compuertas
En Barranqueras, la administradora del puerto, Alicia Azula, confirmó que se dispuso el cierre de las compuertas ubicadas en el acceso ferroviario y en uno de los sectores de ingreso por avenida Laprida, como parte del sistema de protección frente a la creciente.
La funcionaria explicó que estas aberturas permiten el ingreso habitual al puerto cuando el río se encuentra en niveles normales, pero deben cerrarse cuando existe riesgo de inundación para completar la continuidad del sistema de defensas.
Azula recordó que el área metropolitana cuenta con defensas frontales que impiden el ingreso directo del Paraná a los sectores urbanos protegidos. Sin embargo, aclaró que las familias asentadas por fuera de ese sistema son las primeras afectadas por el avance del agua.
En particular, mencionó a los vecinos que residen en el camino hacia el Club Náutico, desde la rotonda de avenida Maipú, en dirección a Sameep y la ribera. Se trata de familias que históricamente sufren las consecuencias de las crecidas y que, en muchos casos, optan por instalarse temporalmente sobre las defensas para permanecer cerca de sus viviendas y cuidar sus pertenencias. Se estima que podrían ser entre 15 y 20 familias en ese sector.
La administradora también señaló que, pese al cierre preventivo de los accesos, el puerto puede continuar operando a través de la avenida Gaboto, por lo que las restricciones no implican su aislamiento ni la paralización total de las actividades.
Talón de Aquiles: la lluvia
Más allá de la altura que pueda alcanzar el Paraná, Azula advirtió sobre otro factor que podría agravar considerablemente el escenario: la posibilidad de precipitaciones intensas sobre las ciudades protegidas por defensas.
«Nuestro talón de Aquiles es la lluvia», sostuvo la administradora, al explicar que cuando el río se mantiene elevado, el escurrimiento natural del agua acumulada dentro del sistema de defensas queda limitado.
«Con este río alto no tenemos por dónde sacar el agua, no podemos descomprimir, salvo por bombeo», señaló. En ese sentido, remarcó que la capacidad de las estaciones debe resultar suficiente para responder al volumen de precipitaciones que pueda registrarse en períodos breves.
La funcionaria indicó que se analizan medidas para reforzar las estaciones de bombeo y garantizar su funcionamiento ante eventuales interrupciones del suministro eléctrico, mediante grupos electrógenos o líneas alternativas de alimentación.
Entre los sectores que requieren especial atención mencionó el barrio Ucal, donde confluyen canales de desagüe provenientes de Resistencia y Barranqueras.
Según explicó, se trata de un área particularmente vulnerable a los anegamientos por su ubicación dentro del sistema de drenaje.
San Pedro: refugio en iglesias
En el barrio San Pedro Pescador, ubicado sobre la costa chaqueña del Paraná, el avance del agua también generó una creciente preocupación entre los habitantes.
De acuerdo con testimonios e imágenes difundidos por medios locales, varias familias comenzaron a buscar refugio en iglesias y sectores elevados, ante la imposibilidad de permanecer en sus viviendas o el temor de quedar aisladas.
La situación se agrava por las dificultades de acceso y la rapidez con que el agua ocupa los terrenos más bajos. Mientras algunos vecinos trasladan sus pertenencias, otros permanecen atentos a la evolución del río para determinar si deben abandonar sus hogares.
El barrio se encuentra entre los sectores comprendidos en la alerta roja emitida por el Comité Provincial de Emergencia, debido a su ubicación fuera de las defensas principales y a la exposición directa al comportamiento del Paraná.
Benítez: dos caminos cortados
La emergencia también se extendió a los caminos rurales y accesos de Colonia Benítez. El Consorcio Caminero 62 informó que el puente Luzuriaga quedó inhabilitado para el tránsito debido a la aparición de un socavón que compromete su estructura.
A esta situación se sumó el corte de la ruta provincial 1, conocida como Camino Viejo, como consecuencia de la creciente del río Tragadero.
El organismo solicitó a los vecinos evitar la circulación por ambos sectores, respetar la señalización preventiva y utilizar caminos alternativos. También advirtió sobre el peligro de intentar atravesar los tramos afectados, debido a la posibilidad de accidentes y al deterioro de la infraestructura vial.
Los cortes profundizan los problemas de conectividad de las comunidades próximas a la ribera, que desde hace varios días enfrentan dificultades para desplazarse por los caminos habitualmente utilizados.
El Paraguay en evacuación
En el norte provincial, la situación también se complicó por el avance del río Paraguay, que alcanzó los 7,08 metros en Las Palmas, según los registros difundidos por Prefectura Naval Argentina.
El agua comenzó a ingresar en sectores bajos de la localidad, particularmente en inmediaciones del barrio La Isla y el riacho Quia, donde las imágenes registradas durante la tarde del lunes mostraron el avance de la creciente.
El escenario mantiene en alerta a los habitantes de las zonas bajas, especialmente ante la posibilidad de nuevas precipitaciones y la persistencia de niveles elevados en los cursos de agua.
Fuente: diariolavozdelchaco.com



