Viernes, 16 Octubre 2026
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Autoridades sanitarias brasileñas reportaron este martes 474 nuevas muertes por coronavirus. La cifra, que representa un nuevo récord diario para el país, eleva el total de decesos a 5.017, y coloca al país por primera vez por delante de China, epicentro de la pandemia global, en esa materia.

El país es ahora el noveno con más muertes en el mundo. De acuerdo con los números oficiales, China registró 4.637 muertes, la mayoría en Wuhan, provincia de Hubei (4.512).

La cantidad de casos confirmados en Brasil, en tanto, fue de 5.385, lo que llevó el total a casi 72.000. Según estas informaciones, esto supone un aumento del 10,4% por ciento respecto al día anterior.

El Gobierno indicó, además, que 32.544 personas se han recuperado de la Covid-19, la enfermedad provocada por el virus, lo que supone el 45 por ciento de los casos confirmados.

Por otra parte, hay unas 1.156 muertes que podrían haberse producido a causa del virus a pesar de que estas personas no habían sido sometidas a pruebas que confirmaran su contagio.

Los estados de San Pablo y Río de Janeiro continúan siendo los más afectados por la pandemia. El primero registra 2.049 muertes y 24.041 transmisiones, mientras que en el caso del segundo las cifras ascienden a 738 y 8.504.

También continúa crítica la situación en el estado de Amazonas, que limita con Venezuela, Colombia y Perú y cuya capital, Manaos, se ha declarado en “colapso” sanitario y también “funerario”, ya que los hospitales están totalmente ocupados, han comenzado a escasear los ataúdes y los cementerios están al borde de su capacidad.

En el estado Amazonas, según el Ministerio de Salud, el número de casos llegó este martes a 4.337, con 351 fallecimientos.

El pico de la pandemia se espera que se produzca entre mayo y junio en Brasil, que tiene 210 millones de habitantes y donde se sospecha que existe una enorme subnotificación de casos por la falta de test.

A fin de intentar minimizar esas carencias, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), vinculada al Ministerio de Salud, anunció este martes que ha autorizado la realización de los llamados test rápidos en farmacias, aunque subrayó que ese tipo de pruebas no representan un diagnóstico completo.

Bloqueo al ingreso de extranjeros por aire

El Gobierno brasileño renovó este martes una decisión adoptada el pasado abril y mantuvo por un nuevo período de 30 días la prohibición de ingreso al país de extranjeros por vía aérea, debido a la expansión del coronavirus.

La medida, que ahora estará en vigor hasta el próximo 28 de mayo, no supone restricciones al tráfico de cargas por los aeropuertos y fue renovada en momentos en que el COVID-19 acelera en Brasil, país de unos 210 millones de habitantes.

La resolución, así como la anterior, impide “la entrada” por vía aérea “de extranjeros”, aunque contempla algunas excepciones. Estas últimas se aplican a los ciudadanos brasileños, a los inmigrantes que residen en el país, los extranjeros en misiones diplomáticas o de organismos internacionales y aquellos que tengan parientes brasileños “directos”.

Esta medida complementa otras dictadas en las últimas semanas, que también han restringido el ingreso de ciudadanos extranjeros por las fronteras terrestres y que son similares a las ya adoptadas por todos los países vecinos de Brasil.

Con información de AFP, EuropaPress, EFE


Fuente: Infobae

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, salió hoy a hacer un gesto de fortaleza, rodeado por varios ministros, entre ellos el titular de Economía, Paulo Guedes, quien ratificó su plan liberal, al mismo tiempo que el gremio de la Policía Nacional le exigió públicamente que garantice "la total autonomía" de su nuevo director.

La Asociación Nacional de Delegados de la Policía Federal (Adpf) hizo este pedido poco común tras la polémica dimisión del ministro de Justicia Sérgio Moro, en desacuerdo con la destitución del ahora ex jefe de esa fuerza, Mauricio Valeixo, uno de sus hombres de confianza.

En una carta pública difundida en las últimas horas, la Adpf le reclamó a Bolsonaro la "total autonomía" del futuro director general de la Policía Federal, que cumple funciones de investigación en la instrucción de causas judiciales, para formar un equipo sin la obligación de transmitir información al gobierno federal, de tal forma que se despeje todo tipo de dudas sobre la posible injerencia política en la institución.

Además, la Adpf solicitó poder elegir a su propio director general y tener autonomía financiera suficiente, según informaciones del portal de noticias local G1, citado por Europa Press.

"Si los hechos presenciados esta semana no hubieran ocurrido y no estuviéramos experimentando estas circunstancias, no habría una crisis de confianza instalada tanto por parte de la población como de los delegados de la Policía Federal", concluyó la carta abierta.

Moro renunció el viernes pasado a su cargo en desacuerdo con el desplazamiento de Valeixo dispuesto por Bolsonaro y, en una conferencia de prensa, denunció que, con esa decisión el mandatario procuraba evitar que la Policía Federal avanzara en la investigación de causas que involucran a los hijos del presidente.

En respuesta a estas acusaciones, que pueden ser fundamento para un juicio político en su contra, Bolsonaro aseguró que Moro habría estado de acuerdo con sustituir a Valeixo, siempre y cuando se hubiese concretado "después del mes de noviembre" y cuando él fuese nombrado miembro del Tribunal Supremo.

Bolsonaro, además, dijo que quería que Moro proporcionara informes diarios sobre las actividades de la Policía Federal para "poder decidir bien el futuro de la nación".

Pese a las explicaciones del presidente, la tensa salida de Moro y sus denuncias posteriores profundizaron la crisis política que vive el país y que se profundizó con la explosión de la pandemia de coronavirus y la posición de Bolsonaro de tratarla como "una gripecita", pese a que ya hay más 63.000 infectados y 4.200 muertos.

Por eso, Bolsonaro hoy decidió hacer una muestra de fortaleza política al mostrar a su gabinete unido y respaldar a uno de sus férreos aliados, Guedes, y su política económica liberal, frente a otra interna que existe con el ala militar del gobierno.

"No seremos Argentina ni Venezuela, estamos en otro camino, el camino de la prosperidad, no en el camino de la desesperación", prometió Guedes, durante la reunión en el gubernamental Palacio de la Alvorada que mantuvo Bolsonaro con varios de sus ministros.

Además de mostrarse fuerte en el gobierno, Bolsonaro también buscó dar un fuerte respaldo al ultralibreral Guedes frente a los sectores militares que presionan para que el Estado tenga un rol más protagónico en la economía.

En concreto, el presidente respaldó al ministro frente al plan de obra pública con mayor intervención estatal diseñado por el ala militar, comandada por el general Walter Braga Netto, jefe de gabinete desde febrero. "Guedes es el que decide en la economía", dijo el presidente.

Fortalecido, Guedes replicó a los militares que buscaban reactivar la obra pública sin su aval.

"Más intervención fue corrupción en el pasado. Este plan de obra pública será hecho dentro de los programas nuestros de recuperación fiscal", advirtió, dejando claro que él dictará el rumbo de la política económica del país.

Y paso seguido, explicó la posición del gobierno en medio de la pandemia y de la crisis sanitaria y económica que vive el país y el mundo entero: "Los empleados públicos no tendrán aumento de salario ni paritarias por un año y medio. No pueden tener la heladera llena estando en casas por la pandemia y no querer ayudar al resto de Brasil que está sufriendo con el comercio cerrado”.

Fuente: Télam

Nuevo cacerolazos ocurrían esta noche en las principales ciudades de Brasil para reclamar la renuncia del presidente ultraderechista Jair Bolsonaro mientras el mandatario explicaba en un pronunciamiento la polémica renuncia del ministro de Justicia, el ex juez Sérgio Moro.

 

La salida de Moro, conocido por haber liderado la operación anticorrupción Lava Jato y condenado al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, fue cuestionada por asociaciones de jueces, fiscales y policías, y generó un terremoto político en el gigante sudamericano.

 

Los gritos de "Fora Bolsonaro" volvieron a escucharse desde las ventanas y terrazas de San Pablo y Río de Janeiro, las dos ciudades más pobladas del país, durante el pronunciamiento del gobernante, que compareció con el resto de sus ministros para defenderse de las graves acusaciones que Moro lanzó contra él.

 

El presidente fue acusado por el renunciante ministro de Justicia y Seguridad Pública de haber cometido delitos de intervención política en las investigaciones de la Policía Federal y de alteración de un decreto por el que el mandatario echó hoy al jefe de esa fuerza de seguridad.

 

En su comparecencia ante los periodistas, Moro indicó que el cambio en el comando de la Policía Federal era una "interferencia política", como le reconoció incluso el propio presidente.

 

Los cacerolazos contra el jefe de Estado se han repetido en las últimas semanas para protestar por su gestión en la crisis del nuevo coronavirus, que ya deja en Brasil 3.670 muertes y 52.995 casos confirmados, según el último balance oficial divulgado por el Ministerio de Salud.

 

El mandatario, que menosprecia la gravedad de la Covid-19, a la que califica de "gripecita", defiende la vuelta "inmediata" a la normalidad y considera un "crimen" la imposición de cuarentenas.

 

La semana pasada, Bolsonaro despidió al entonces ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, quien promovía el confinamiento social para contener los contagios de coronavirus.

 

Moro y Mandetta eran dos de los ministros con mayores índices de popularidad dentro del gobierno, incluso muy superiores a los del propio Bolsonaro.

 

A pesar del ruido de las cacerolas, resulta difícil cuantificar actualmente la indignación de la población brasileña, que en la mayoría de los 27 estados del país tiene prohibido realizar manifestaciones en la calle por las medidas de confinamiento vigentes para contener el coronavirus.

 

Fuente: Télam

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera a pesar de las cifras y lo dramático que esta sucediendo con el coronavirus, “lo peor aún está por llegar”.

Así lo dijo el propio director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en una conferencia de prensa celebrada en Ginebra.

“Confíen en nosotros. Lo peor aún está por venir”, afirmó Tedros a los medios. “Prevengamos esta tragedia. Es un virus que muchas personas aún no entienden”, dijo.

Aunque el director de la OMS no especificó por qué la pandemia, que tiene en vilo a todo el mundo, podría volverse aún peor, sus palabras parecen apuntar hacia el riesgo que pueden traer si no se encuentra una correcta contención del virus antes del fin de las cuarentenas.

“Queremos volver a subrayar que aligerar las restricciones no será el final de la epidemia en ningún país”, siguió.

Los expertos sanitarios ya advirtieron que levantar los bloqueos sin las medidas necesarias podría dar lugar a nuevas oleadas del brote.

En este sentido, la propia OMS publicó recientemente una serie de requisitos que se deberían cumplir para salir de la cuarentena. Entre estas medidas se incluye tenerla transmisión de la enfermedad bajo control, contar con sistemas de salud capaces de “detectar, probar, aislar y tratar cada caso y rastrear cada contacto”.

“Este virus es peligroso. Explota grietas entre nosotros cuando tenemos diferencias”, siguió el director de la OMS.

Poder terminar con una amenaza sanitaria global requiere el trabajo en conunto de los países, según apuntó Ghebreyesus en su discurso.

“Poner a la epidemia requerirá un esfuerzo sostenido por parte de los individuos, las comunidades y los gobiernos para seguir suprimiendo y controlando este virus mortal”, terminó su discurso el mandatario de la OMS.
 
Fuente: datachaco.com